Las mujeres negras que buscan blanco

En Brasil, 21% de las mujeres negras son empleadas domésticas y solo 23% de ellas tiene Libreta de Trabajo firmada, contra 12,5% de las mujeres blancas que son empleadas domésticas, de las cuales 30% están registradas en el Ministerio de Trabajo. Mientras que las mujeres blancas fueron retratadas como puras y asexuadas, las mujeres negras eran encarnaciones inmorales y patológicas del propio sexo. Así, una política de respetabilidad y control sexual enfrentó la pureza blanca contra la supuesta promiscuidad de las mujeres negras y ayudó a marcar los límites alrededor del culto a la ... Las encuestas parecen confirmar que, aunque las fantasías sexuales no tienen género, los hombres sí se dejan llevar más que las mujeres. Así, una encuesta realizada en España establecía en un 71% el porcentaje de hombres que reconocían haber tenido fantasías sexuales, mientras que la cifra se reducía al 48% en mujeres. Las mujeres negras pierden en la comparación con sus compañeras blancas de género y con sus compañeros varones de etnia. Lo destacado, que explica la profundidad del racismo, es que la brecha es más importante entre mujeres de diferentes etnias (18,45 %) que entre personas negras de diferente género (8,64 %). Aunque las mujeres tienen una tasa de desempleo menor (en muchos casos porque menos mujeres buscan un empleo remunerado fuera del hogar) existen una diferencia importante entre blancas y negras: las primeras tienen una tasa de desempleo del 2,8 % (debajo de la media nacional) mientras las segundas llegan al 5,5 % (datos de febrero 2020, State ... Parece que Thompson va a tener que comerse sus palabras, porque, de pronto, las cómicas negras están por todas partes. Empezando por el propio Saturday Night Live, que se tomó en serio su propósito de enmienda y aprovechó el parón navideño para hacer castings secretos (es un decir: tardaron poco en filtrarse en internet) con la idea de incorporar a una mujer afroamericana al reparto. Y el 31 por ciento de las mujeres negras espera 30 días para comenzar el tratamiento, en comparación con el 18 por ciento de las mujeres blancas. El Instituto de Medicina informó en 2003 que los estadounidenses de raza negra con un seguro de salud similar al de los estadounidenses de raza blanca son, en ocasiones, menos propensos a ser ... A las mujeres negras nos oprime el racismo al igual que a los hombres negros. Pero son hombres, eso ya es un privilegio. En vez de luchar a nuestro lado y hacer uso de ese privilegio, lo que hacen es sacar a relucir su machismo y comienzan a atacarnos, a callarnos y mandarnos a donde, según ellos y el resto del patriarcado, pertenecemos las ... Sin embargo, el jaspe unicolor no es desconocido, y el negro es un color que se puede encontrar, aunque el color no es generalmente tan profundo como otras piedras preciosas negras. El jaspe es especialmente raro en colores sólidos porque tiende a contener un alto porcentaje de impurezas que son las que dan al jaspe sus colores y patrones únicos. Explicaba que lo que separa a las mujeres blancas de las negras no son las diferencias, 'es la resistencia a reconocer esas diferencias y enfrentarse a las distorsiones que resultan de ignorarlas ...

Niños fugándose de los infiernos creados por EE.UU. - Refugiados centroamericanos: ¡Déjenlos quedarse! ¡Plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes! (Octubre de 2014)

2016.06.07 02:38 ShaunaDorothy Niños fugándose de los infiernos creados por EE.UU. - Refugiados centroamericanos: ¡Déjenlos quedarse! ¡Plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes! (Octubre de 2014)

https://archive.is/sBQxB
Espartaco No. 42 Octubre de 2014
Traducido de Workers Vanguard No. 1050, 8 de agosto.
Desde octubre de 2013 hasta junio de este año, la Patrulla Fronteriza detuvo a 57 mil niños no acompañados a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos: más del doble de los que capturaron durante los doce meses previos. Este incremento es parte de una tendencia a la alza durante los últimos tres años en el número de jóvenes migrantes, en gran mayoría provenientes de Honduras, Guatemala y El Salvador. La aterradora violencia y miseria extrema de las que huyen estos refugiados son resultado directo del dominio imperialista estadounidense sobre Centroamérica. Durante las últimas décadas, el tejido social de estos países se ha visto desgarrado por factores que van desde las guerras sucias de la década de 1980 (orquestadas por EE.UU.) hasta la creciente militarización bajo el pretexto de la “guerra contra las drogas”, pasando por la devastación económica producto de los tratados de “libre comercio” impuestos por Estados Unidos.
Las imágenes de junio de jóvenes migrantes comprimidos como sardinas en centros de detención atiborrados reencendieron el debate político sobre la “reforma” migratoria. El Partido Republicano y los comentaristas políticos de derecha aprovecharon la oportunidad para acusar a Obama de ser “laxo” en cuestiones migratorias. Mientras tanto, un frenesí reaccionario envolvió a varias ciudades fronterizas: de manera más dramática, en Murrieta, California, una turba, que incluía neonazis y Minutemen, llevó a cabo bloqueos contra los camiones que transportaban inmigrantes y escupió su veneno contra ellos. Varios pueblos y condados han adoptado o están considerando resoluciones para impedir que los inmigrantes sean alojados temporalmente ahí.
El presidente Obama ha enfatizado que los miles de niños refugiados no podrán quedarse en el país. En una entrevista del 27 de junio, aleccionó a los padres, diciendo: “No manden a sus hijos a la frontera”. Y después agregó: “Incluso si logran cruzar, van a ser mandados de regreso”. El “deportador en jefe” —que ha establecido un récord deportando a más de dos millones de inmigrantes en lo que va de su gobierno— solicitó al Congreso un paquete de ayuda de emergencia de 3 mil 700 millones de dólares, la mayoría de los cuales estarían destinados a fortalecer la seguridad en la frontera y acelerar las deportaciones.
Con este mismo objetivo, Obama está determinado a enmendar una ley de 2008 contra el tráfico de niños firmada por George W. Bush. Esta ley autoriza la expulsión inmediata de los niños mexicanos pero requiere que los niños de otros países que no hacen frontera, como es el caso de los centroamericanos, sean canalizados al Departamento de Salud y Servicios Humanos. Una vez ahí, deben pasar por un juicio migratorio o ser entregados a un familiar en EE.UU. Lo que busca ahora la Casa Blanca es dar a la Patrulla Fronteriza el poder para expulsar a estos niños tan rápido como sea posible, sin darles acceso a representación legal.
A mediados de julio, el presidente supervisó la deportación de un centenar de mujeres y niños a la ciudad hondureña de San Pedro Sula, la capital mundial del homicidio. Desde el derrocamiento respaldado por EE.UU. del populista burgués hondureño Manuel Zelaya en 2009, el país mantiene el índice de asesinatos más alto en el mundo. (El Salvador y Guatemala también figuran consistentemente entre los primeros cinco.) Durante la primera mitad de este año, se registraron 3 mil asesinatos en Honduras, un país con sólo 8 millones de habitantes —más o menos la población de la Ciudad de Nueva York—.
Al ver a sus hijos prácticamente destinados a morir, ya sea a manos de las bandas criminales o de los salvajes en el ejército y la policía, hay padres desesperados dispuestos a todo para permitir que sus niños escapen. En ocasiones, los niños son enviados solos en el peligroso viaje hacia El Norte (varios de ellos esperan reunirse con sus padres u otros parientes que ya viven en EE.UU.). Una vez allá, muchísimos de estos jóvenes refugiados buscan residencia permanente pidiendo asilo o el estatus de Inmigrante Juvenil Especial, usando como argumento el miedo totalmente justificado de morir en sus países de origen. El proceso de asilo es tortuoso y no hay garantía alguna de que éste será concedido. El abuso sexual y la violencia conectada con pandillas, por ejemplo, no son consideradas razones válidas para solicitar asilo.
Los refugiados centroamericanos deben ser liberados de inmediato y obtener el derecho a quedarse, ya sea a través del asilo o por cualquier otro medio. Los mismos gobernantes capitalistas estadounidenses que saquean a Centroamérica, en casa explotan a los obreros y los oprimidos. La defensa de los inmigrantes es de vital interés para el movimiento obrero y para todos los combatientes contra la discriminación racista. Toda la gente que logra llegar a este país, sin importar su edad o su motivación, debería gozar de los mismos derechos que los que nacieron aquí. Exigimos plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes, incluyendo el derecho a un pasaporte estadounidense y a recibir educación gratuita. ¡Alto a las deportaciones! ¡Libertad para todos los detenidos!
El “patio trasero” del imperialismo estadounidense
Los gobernantes capitalistas estadounidenses han considerado por muchos años a Latinoamérica como su patio trasero. Durante las primeras tres décadas del siglo XX, las tropas estadounidenses intervinieron en los países de Centroamérica y el Caribe en casi 20 ocasiones. Junto con el ejército venían los representantes de enormes corporaciones estadounidenses como la United Fruit Company. En Guatemala, Honduras y otros países burlonamente denominados “repúblicas bananeras”, los deseos de la United Fruit eran la ley. En Guatemala, Washington orquestó el derrocamiento del presidente populista burgués Jacobo Arbenz en 1954, después de que éste intentara nacionalizar algunas tierras propiedad de la United Fruit e implementar otras reformas.
Durante la década de 1980, EE.UU. financió, entrenó y proporcionó inteligencia a sangrientos regímenes basados en escuadrones de la muerte a lo largo de Centroamérica, quienes hicieron blanco de izquierdistas, sindicalistas, líderes campesinos y demás. Estas guerras sucias formaron parte de la Segunda Guerra Fría imperialista, con miras a la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética, un estado obrero degenerado, y a revocar las conquistas de la Revolución Cubana, viendo a los izquierdistas locales como títeres soviéticos y cubanos. En el propio EE.UU. esta campaña bélica antisoviética tuvo su reflejo en el incremento de los ataques contra los sindicatos y la población negra.
En Guatemala, unas 200 mil personas —en su mayoría campesinos mayas— fueron asesinadas y otras 45 mil “desaparecidas” a lo largo de tres décadas de conflictos armados. Honduras fue el campo de entrenamiento de los reaccionarios contras patrocinados por EE.UU. para derrocar al gobierno nacionalista de izquierda de los sandinistas en Nicaragua. EE.UU. también enlistó al ejército hondureño en sus esfuerzos por destruir al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, una amplia insurgencia guerrillera que combatió contra la junta militar respaldada por Estados Unidos en El Salvador.
La oleada de inmigración hacia EE.UU. proveniente de Centroamérica data del periodo de la guerra sucia. En esa época, miles de salvadoreños que buscaban refugio en EE.UU. fueron deportados directamente de vuelta a las garras de los escuadrones de la muerte. Frente a esto, nosotros exigimos asilo para todos aquéllos que llegaran huyendo del horror derechista. En contraste con los refugiados que escapan del terror sangriento de los regímenes respaldados por EE.UU., Washington siempre ha dado la bienvenida a la peor gente, por ejemplo a los contrarrevolucionarios gusanos cubanos.
La imposición del TLCAN con México en 1994 y el Tratado de Libre Comercio de América Central (TLCAC) una década después trajo consigo incrementos adicionales en la migración a Estados Unidos, producto de la catástrofe económica que representaron esos tratados para millones de personas. Durante los años previos, el Fondo Monetario Internacional y otras agencias imperialistas habían dictado programas de “reestructuración de deudas”, que exigían el recorte de subsidios agrícolas y programas sociales. El TLCAN y el TLCAC incrementaron el número de campesinos arrastrados desde la tierra hacia la miseria urbana, habiendo eliminado las protecciones contra la importación de maíz y frijol de EE.UU., parte fundamental de la dieta de los pobres y los principales alimentos producidos por los campesinos. Esta situación de miseria fue exacerbada por la crisis económica global de 2008 —desatada por el capital financiero estadounidense— que produjo despidos masivos en las maquiladoras frente al desplome de la demanda de bienes de consumo.
Desde el inicio nos opusimos al TLCAN, la rapiña de “libre comercio” contra México, y a su equivalente centroamericano, porque sus únicos objetivos son el saqueo de estos países semicoloniales y el fortalecimiento del dominio de los amos estadounidenses. Esta perspectiva internacionalista proletaria contrasta agudamente con el chovinismo nacionalista de la burocracia sindical de la AFL-CIO, que denunció al TLCAN por supuestamente poner en riesgo los empleos estadounidenses.
En Honduras, las condiciones de los obreros y los pobres de la ciudad y el campo han empeorado significativamente desde que el régimen de Zelaya fue derrocado. El índice de homicidios está por las nubes, las pandillas están desatadas y el gasto en vivienda, salud y educación ha sufrido fuertes recortes. Después de ser elegido en 2005, el rico terrateniente Zelaya adoptó algunas medidas paliativas para limitar el descontento social y comenzó un proceso de acercamiento hacia la Venezuela de Hugo Chávez. Estas medidas hicieron enfurecer a EE.UU. y a amplios sectores de la burguesía hondureña, que conspiraron con éxito para derrocarlo en el golpe de 2009. Desde entonces, el gobierno de Obama ha respaldado completamente a los regímenes posteriores al golpe y continúa financiando a manos llenas a la policía y el ejército hondureños.
¡Abajo la “guerra contra las drogas”!
En una cumbre en julio de 2005 con los gobernantes de El Salvador, Guatemala y Honduras para hacer frente a la crisis de los niños refugiados, el presidente Obama elogió los esfuerzos de sus contrapartes centroamericanos para detener el flujo de migrantes pero los instó a hacer más. Desde 2008, Washington ha incrementado dramáticamente la ayuda y el entrenamiento para la policía de esos países bajo la bandera de la “guerra contra las drogas”.
Tanto la guerra contra las drogas como la “guerra contra las pandillas” no son más que pretextos para militarizar fuertemente la región. Estas medidas han incrementado la violencia e intensificado la represión contra la clase obrera y los pobres del campo y la ciudad. En el grueso de los países donde el gobierno supuestamente combate la narcoviolencia, el aparato estatal entero está absolutamente compenetrado con los cárteles de la droga; todos, desde la policía hasta los políticos, están involucrados hasta el cuello en el próspero mercado de la droga.
Los marxistas nos oponemos a la “guerra contra las drogas”, que no es sino una cobertura para la intervención militar imperialista a lo largo de América Latina y no ha traído más que terror y muerte a barrios pobres y áreas rurales en toda la región. En EE.UU., la “guerra contra las drogas” ha sido durante décadas el motor del encarcelamiento masivo de los negros y, cada vez más, también de los latinos y los inmigrantes. De igual forma, la “guerra contra las pandillas” criminaliza aún más a la juventud pobre y obrera, al tiempo que incrementa los poderes represivos del estado capitalista.
En Centroamérica, el flujo masivo de campesinos arruinados hacia las ciudades ha creado un campo fértil para el auge de la “economía informal”. Al ver sus ocupaciones tradicionales destruidas debido al “libre comercio” imperialista, muchas personas en Latinoamérica no encuentran otra forma de sobrevivir más que cultivando, vendiendo y transportando drogas, o emigrando. Llamamos por la despenalización de todas las drogas y por el retiro de todas las bases y fuerzas militares estadounidenses en Latinoamérica y el Caribe. Al eliminar los márgenes de ganancia estratosféricos producto del comercio ilegal de las drogas, la despenalización también reduciría el crimen y la violencia.
La migración y la sociedad capitalista
Tratando de sacar ventaja de la simpatía hacia los niños refugiados, algunos miembros del Partido Demócrata una vez más se presentan como “amigos de los inmigrantes”, con miras a las elecciones intermedias. Los liberales han estado muy ocupados tratando de presionar a Obama para que ignore al Congreso y promulgue una orden ejecutiva para implementar la “reforma” migratoria. Nosotros daríamos la bienvenida a cualquier reforma que en los hechos otorgue algún tipo de derechos o de protección legal para los inmigrantes. Pero nada de lo que el gobierno ha propuesto mejoraría realmente su situación.
Las propuestas bipartidistas de reforma respaldadas por la Casa Blanca están dirigidas a crear un estrato absolutamente vulnerable de la población, obligado a pagar grandes cantidades de dinero por el privilegio de trabajar a cambio de una miseria, sin protección laboral, sin estatus migratorio fijo, sin derechos democráticos y sin ningún tipo de acceso al bienestar social. Este propósito está en línea con los intereses de un sector de la burguesía estadounidense, que busca mantener una fuente de mano de obra inmigrante barata e indefensa —sobre todo para fomentar la división entre la clase obrera—. El ala más nativista de la burguesía, mientras tanto, despotrica contra los “invasores” y los “criminales” que cruzan la frontera, presentando a los inmigrantes como una carga sobre el mercado laboral, la vivienda y el sistema de salud.
Ambas partes concuerdan en su determinación para fortalecer la vigilancia de la frontera. El actual gobierno ha continuado la expansión de la infraestructura de la Patrulla Fronteriza y la militarización de la frontera a niveles sin precedentes, empujando a los inmigrantes a tomar caminos cada vez más peligrosos para ingresar al país. Desde 2010, agentes fronterizos han matado al menos a 28 inmigrantes. En 2012, guardias fronterizos de EE.UU. abatieron a un adolescente mexicano de 16 años con ocho disparos en la espalda, con la justificación de que estaba lanzando piedras mientras caminaba en Nogales, en el lado mexicano de la frontera. Si caen en manos de los federales, los inmigrantes son arrastrados a centros de detención marcados por condiciones terribles. Cientos de detenidos en el Northwest Detention Center en las afueras de Tacoma, Washington, han llevado a cabo una serie de huelgas de hambre este año, protestando tanto contra las deportaciones como contra su desesperada situación actual, bajo la cual son obligados a trabajar en virtual esclavitud.
Los inmigrantes no son sólo víctimas, también constituyen una parte crucial y vibrante de la clase obrera estadounidense. Los trabajadores deben combatir los venenosos intentos de la patronal de poner en conflicto a quienes nacieron en EE.UU. contra los inmigrantes, muchos de los cuales llevan a cabo los trabajos más peligrosos y menos deseables. Organizar a estos trabajadores es crucial para revitalizar al movimiento sindical. El primer paso en la lucha contra la explotación de los obreros y la opresión de los inmigrantes, así como contra el racismo hacia la población negra, es reconocer que los obreros y los capitalistas no comparten un “interés nacional” común. La clase obrera sólo puede mejorar su situación aliándose con los oprimidos en una lucha de clases contra su “propia” clase dominante. Una perspectiva así es un anatema para la burocracia sindical, siempre leal al capitalismo y a sus representantes políticos, particularmente en el Partido Demócrata.
Lo que necesitamos es una revolución obrera que remplace el sistema capitalista de ganancias, marcado por las crisis, con una economía planificada y socializada a escala internacional. Sólo la revolución socialista puede dar fin a la creciente miseria de las masas trabajadoras, tanto en los países capitalistas dependientes como México y Honduras, como en los centros imperialistas. Cuando la clase obrera sea la que controle la sociedad, las necesidades básicas como la vivienda, la salud y el empleo no serán cosas para las que la gente necesite arriesgar la vida. La violencia, la pobreza y la miseria endémicas al orden imperialista quedarán reducidas a un capítulo del pasado.
Corrección
En el artículo “Refugiados centroamericanos: ¡Déjenlos quedarse!” de Espartaco (octubre de 2014) pasamos por alto un error de traducción evidente, al publicar que “En una cumbre en julio de 2005 con los gobernantes de El Salvador, Guatemala y Honduras...el presidente Obama elogió los esfuerzos de sus contrapartes”. En 2005 Obama no era presidente. La referencia en Workers Vanguard (donde se publicó originalmente el artículo) es a una cumbre del 25 de julio de 2014.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/42/refugiados.html
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2016.06.05 19:48 ShaunaDorothy EE.UU.: Cacería de brujas asesina “Delincuentes sexuales” marcados por el estado: Parias de por vida (Febrero de 2014)

https://archive.is/HdHvI
Espartaco No. 40 Febrero de 2014
Durante las últimas décadas, la policía sexual de este país ha capturado a cerca de un millón de personas. Se les encarcela, se les humilla públicamente y se les pone en peligro mediante los registros de “delincuentes sexuales” en Internet, se les rastrea con tobilleras de GPS, se les expulsa de sus propias comunidades y se les obliga a vivir bajo los puentes o en los bosques. Se han convertido en parias sociales, en los leprosos de la actualidad.
Incluso mientras el matrimonio gay —y los boy scouts (abiertamente) gays— son cada vez más aceptados, el esfuerzo de los gobernantes por legislar el sexo y la “moralidad” parece no tener fin. Su más reciente expresión es el frenesí azuzado contra un supuesto brote de incorregibles “depredadores sexuales”, especialmente los que supuestamente tienen como blanco a niños en Internet (es decir, un mundo fantástico) o a través de la pornografía (también pura fantasía). No hay tal epidemia; sin embargo, parece haber un gran número de policías infiltrados al acecho en los chat rooms. Se ha victimizado a miles sólo por mirar pornografía o por intentar comunicarse con otros, por no hablar del sexo consensual con menores, nada de lo cual sería un crimen en una sociedad racional.
Tal como ocurrió con la histeria de los años ochenta y noventa sobre las supuestas redes satánicas de abuso de menores en las guarderías, el depredador de Internet es un mito manufacturado por el gobierno y los medios. Incitando y manipulando el miedo y las actitudes sociales atrasadas, su finalidad subyacente es legitimar y fortalecer los poderes del estado capitalista. Mientras los políticos demócratas y republicanos sermonean sobre “proteger a nuestra niñez”, los imperialistas estadounidenses bombardean a niños en todo el mundo y millones pasan hambre incluso en este país, donde la tasa de mortalidad infantil llega al lugar 51 del mundo.
Entre las innovaciones legales más perniciosas, diseñadas para aumentar el control del gobierno, están las leyes federales que firmó el presidente demócrata Bill Clinton a mediados de los noventa y que le exigen a los delincuentes sexuales liberados que se registren en Internet y notifiquen a la comunidad su paradero. Otro estatuto le exige a las autoridades estatales que transmitan sus datos y huellas digitales al FBI para que éste forme una base de datos nacional. También está el “confinamiento civil”, que permite mantener a los prisioneros recluidos más allá del término de sus sentencias. Con estas leyes, los convictos de delitos sexuales se ven inmersos en un laberinto kafkiano de presunta culpabilidad, ostracismo social, castigos preventivos, miedo y violencia, frecuentemente de por vida.
Para Charles Parker de Jonesville, Carolina del Sur, y para su esposa, registrarse como delincuente sexual fue una sentencia de muerte. En julio, Jeremy Moody halló el nombre de Parker en el registro y ubicó su hogar en un mapa, se dirigió ahí y disparó y apuñaló a la pareja. “No he venido a robarte. He venido a matarte porque eres un abusador de niños”, dijo Moody, quien tiene la palabra “skinhead” [cabeza rapada] tatuada en el cuello. (Parker no había sido convicto por abuso de menores.) Posteriormente, Moody admitió que se preparaba para matar a otra persona que figuraba en el registro.
Un caso de estudio: Los Friedman
Hace poco volvió a las noticias el caso de Arnold Friedman y su hijo adolescente Jesse, documentado en la escalofriante película nominada al Oscar de 2003 Capturando a los Friedman. La película muestra cómo los dos hombres de Long Island, víctimas del abuso policiaco, la histeria de la comunidad y el sesgo judicial, fueron obligados a confesar en falso decenas de casos de abuso de menores que supuestamente ocurrieron en las clases de computación de Arnold, con la ayuda de Jesse. Un amigo adolescente de éste, Ross Goldstein, también fue condenado a trece meses de prisión tras ser obligado a confesar y a hacer acusaciones falsas contra Jesse.
Los cargos de esa cacería de brujas iban desde lo inverosímil hasta lo imposible. Como lo puso Jesse Friedman, un niño de diez años que asistía a las clases semanalmente alegó que había sido forzado a tener sexo anal u oral 30 veces en un periodo de diez semanas y —tras reinscribirse— fue violado 41 veces a lo largo del siguiente año. Entre lo que un cargo describía como abusos en grupo se incluía el “salto de rana”, en el cual Arnold y Jesse supuestamente sodomizaban a toda la clase de niños desnudos saltando de uno al otro. Pese a las historias de violencia física, abuso verbal y sexo forzado frente a toda la clase, no se presentó una sola evidencia: ni moretones ni ropa manchada de sangre. Ni uno solo de los padres expresó la menor sospecha hasta que la policía llegó a sus casas a interrogar a sus hijos.
El único hecho incuestionable es que en 1987 los agentes aduanales interceptaron un paquete dirigido a Arnold Friedman que contenía pornografía infantil, lo que llevó a la policía a allanar el hogar de los Friedman en el suburbio de Nueva York de Great Neck. La policía confiscó unas 20 revistas de pornografía infantil tomadas de varias partes de la casa y una lista de los niños que asistían a las clases de Arnold.
¡Al poseer pornografía infantil, Arnold Friedman no cometió crimen alguno! Fotografías, sexo de fantasía, entretenimiento: la pornografía no hace daño a nadie. ¿Cuántos de nosotros podríamos librarnos de la prisión si los “pensamientos desviados” se castigaran con cárcel? Al contrario de ciertos feministas y de los maoístas del Revolutionary Communist Party [Partido Comunista Revolucionario], quienes quisieran prohibir la pornografía sobre la espuria base de que provoca violencia contra la mujer, nosotros reconocemos que las leyes antipornografía dañan a todos al legitimar la censura y desatar la interferencia estatal en la vida privada. Nos oponemos a las leyes contra la pornografía y a las leyes contra los “crímenes sin víctimas”, como la prostitución, las drogas y las apuestas. ¡El gobierno debería sacar los ojos, oídos y narices de las alcobas y de las vidas privadas de la gente!
Según la retorcida lógica que esta sociedad promueve, Arnold Friedman, espectador de pornografía, debía ser por lo tanto un abusador de menores, por lo que fue condenado a una sentencia de diez a 30 años de prisión y murió en la cárcel en 1995, aparentemente por suicidio. Jesse recibió una sentencia de seis a 18 años tras las rejas. Lo liberaron en 2001 después de trece años, sólo para que comenzara una cadena perpetua de persecución legal y social.
Ya antes de que comenzara el juicio, las autoridades promovieron la noción de que cada uno de los estudiantes de Arnold debía ser considerado una víctima. Cientos de padres de familia histéricos se apiñaron en reuniones comunitarias exigiendo asesoría sobre cómo ayudar a sus hijos. Se les dijo que fueran a terapia. Años después, muchas supuestas víctimas testificaron respecto al terrible daño que sufrieron ellos y sus familias cuando el estado los obligó a inventar historias, y luego por la subsiguiente “terapia” basada en esas ficciones.
En 2013, la oficina del mismo fiscal que condenó a los Friedman revisó el caso en respuesta a una acusación de calumnia que el Tribunal de Apelaciones del II Distrito emitió en 2010. El tribunal escribió: “Aquí las actas indican una ‘probabilidad razonable’ de que Jesse Friedman fuera injustamente sentenciado”. Para la revisión de la fiscalía, Ross Goldstein (a quien los documentos legales se refieren como Kenneth Doe) habló por primera vez en 23 años. En un documento de nueve páginas dirigido al fiscal de distrito, afirmó: “Ninguno de los sucesos que Kenneth Doe supuestamente describió o que se atribuyen a él tuvo lugar en realidad”. Goldstein reunió a numerosos ex alumnos que hoy afirman que en las clases no ocurrió absolutamente nada y que la policía los intimidó para que rindieran falsos testimonios. Sin embargo (predeciblemente), el resultado del autoexamen fue que la oficina del fiscal se absolvió a sí misma de cualquier falta en el proceso.
La sexualidad infantil y el estado
El caso Friedman, una tragedia incesante para toda una familia, subraya varias cuestiones políticas importantes. El enfoque de la Spartacist League deriva de nuestra concepción marxista del mundo y nos enfrenta con el moralismo burgués y con frecuencia también con muchos grupos autodenominados socialistas. La sexualidad humana es muy amplia, pero su práctica está condicionada por cada sociedad particular. La sociedad burguesa estadounidense, con su componente de fanatismo religioso, destina una cantidad considerable de energía a delimitar los apetitos sexuales en nombre del orden social. Con sus policías, jueces y prisiones, la intervención del estado en las relaciones sexuales privadas tiene como fin imponer la moralidad que profesa la burguesía, y con frecuencia transforma una experiencia inofensiva y muchas veces positiva en una pesadilla. El estado burgués no es ni un árbitro neutral ni un protector de la ciudadanía; existe para asegurar la conservación del dominio capitalista.
La premisa de muchas leyes contra el sexo es que los niños son seres asexuales. De manera absurda, los púberes y los adolescentes con las hormonas desbocadas son considerados niños. De hecho, la sexualidad es parte de la constitución humana desde la infancia. Como discutimos con amplitud en el artículo “Unholy Alliance of Feminists and Christian Right—Satan, the State and Anti-Sex Hysteria” (La impía alianza de los feministas y la derecha cristiana—Satanás, el estado y la histeria antisexo, Women and Revolution No. 45, invierno-primavera de 1996), los niños son pequeños animales inquisitivos que en su camino a la madurez llevan a cabo experiencias y observaciones sexuales y de todo tipo. Tal como ocurre con otras especies de primates, el sexo entre los humanos tiene un amplio componente de aprendizaje. Hoy, en gran parte del país se le niega a la juventud el acceso oportuno a los métodos anticonceptivos y a la educación sexual, dejándola vulnerable a los embarazos no deseados y a las enfermedades de transmisión sexual. Si intenta actuar como la televisión e Internet le enseña, se mete en problemas.
Las leyes contra el estupro varían mucho de un estado a otro, pero todas criminalizan toda actividad que un tribunal considere sexual por el solo hecho de que un menor (alguien que no haya llegado a la “edad de consentimiento”) participe en ella, independientemente de si lo que suceda sea o no consensual. La ley mezcla deliberadamente el sexo consensual con el ataque sexual violento y con la violación. Cualquiera que sea hallado culpable de haber tenido sexo con un menor, o cualquier cosa considerada contacto sexual, se considera automáticamente un delincuente violento. La designación “depredador” puede aplicarse cuando un tribunal decide que una relación fue establecida o promovida con fines de “victimización”.
El único lineamiento para cualquier relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el entendimiento mutuo de las partes participantes— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual. Sin duda, determinar incluso lo más básico —por ejemplo, si un acto tuvo lugar realmente y si fue consensual— puede ser problemático a veces. Y ciertamente hay muchos casos en que la víctima de una violación o de un abuso violento puede recurrir a la ley. Al mismo tiempo, como alguna vez comentó el dramaturgo irlandés Brendan Behan en un contexto diferente: “Nunca he visto una situación tan terrible que un policía no pueda empeorar”. Además, desentrañar las cuestiones de la sexualidad humana del entramado de prejuicios sociales es casi imposible en esta sociedad dividida en clases y razas. Libre de la crueldad y la fría indiferencia que resultan de la búsqueda de ganancia, una sociedad socialista buscaría un enfoque científico a estas cuestiones difíciles.
Enciérrenlos...
Las leyes antisexo han creado una enorme masa de blancos potenciales, alimentando pesquisas con vastas sumas de dinero para trabajo encubierto y alentando procesos fraudulentos mediante el uso de oscuras invenciones siquiátricas y “testigos expertos”. En consecuencia, cada vez más víctimas caen en las fauces del sistema carcelario estadounidense, que ya es el mayor del mundo. Las cifras de la guerra contra los “depravados” sexuales se suman a las de la anterior “guerra contra el crimen” y a la continua “guerra contra las drogas”, eufemismos para nombrar la persecución legal racista que ha cuadruplicado la población carcelaria a cerca de 2.2 millones de personas al día de hoy, de las cuales casi la mitad son negras.
Desde los años setenta hasta hoy, el número de personas encarceladas como delincuentes sexuales se ha multiplicado. El libro Sex Panic and the Punitive State (Pánico sexual y el estado punitivo, University of California Press, 2011), de Roger N. Lancaster, aporta una investigación útil que describe el desarrollo de estos pánicos y muestra con precisión cuán vasto es el archipiélago de víctimas de la persecución sexual estatal. Lancaster escribe: “Nacionalmente, los casos reportados de abuso infantil saltaron de seis mil en 1976 a 113 mil en 1985 y a 350 mil en 1988: la cifra se multiplicó 58 veces en doce años”. Apuntando al terror irracional al “desconocido que acecha”, en un artículo publicado en el New York Times del 20 de agosto de 2011 titulado “Sex Offenders: The Last Pariahs” [Delincuentes sexuales: Los últimos parias], señaló: “El riesgo de que un niño sea asesinado por un depredador sexual desconocido es comparable al de morir fulminado por un rayo”. Lancaster también señala que “la mayoría de los perpetradores de abusos sexuales son miembros de la familia, parientes cercanos, amigos o conocidos de la familia de la víctima”.
Las cacerías de brujas antisexo han sido usadas para deshacerse de elementos básicos que los estadounidenses habían aprendido a considerar inherentes a la democracia, así como la “guerra contra el terrorismo” ha destripado toda una gama de derechos constitucionales. Como puede verse en el caso Friedman, lo primero que se pierde es la privacidad, seguida de la presunción de inocencia, cuando los acusados son satanizados. Luego se marca a los convictos de por vida. Hoy, cerca de 750 mil personas están en el registro de Internet que instituyó la “Ley Megan” de la era Clinton, promulgada tras el brutal asesinato de la pequeña Megan Kanka de siete años en un ataque sexual en 1994.
Al salir de la cárcel, Jesse Friedman —quien para empezar no había hecho nada— fue clasificado como “depredador sexual violento nivel III”, es decir, como alguien en alto riesgo de reincidir y como una amenaza a la seguridad pública. Como tal, tuvo que abandonar su casa tres veces. Con respecto a las restricciones de residencia, que le prohíben la proximidad con niños, escribió en su página web: “Si miras un mapa, te darás cuenta de que eso significa prácticamente cualquier parte. En algunos estados y ciudades se me prohibiría estar en cualquier lugar ‘donde se sabe que los niños se congregan’, incluyendo bibliotecas, museos, acuarios, playas e incluso eventos deportivos públicos”. “La Ley Megan”, escribió, “es el exilio social”.
Otros miles han sido convertidos en parias de manera similar. En Southampton, un destino vacacional para las celebridades neoyorquinas y los tiburones de Wall Street, unos 40 hombres convictos de diversos delitos sexuales se ven obligados a vivir en dos tráilers alejados de los centros habitados. Sólo uno de los tráilers tiene regadera y los que viven en el otro tienen que tomar el autobús dos veces por semana para ducharse.
La novela agudamente realista de Russell Banks, Lost Memory of Skin (La memoria perdida de la piel, HarperCollins, 2011), explora el horrendo mundo de los nuevos parias. El héroe es un joven tímido e ingenuo al que se le llama “el Chico”, cuyo fiel compañero y único amigo es su iguana Iggy. El Chico va a conocer a “brandi18”, con quien había tratado sólo por Internet, sólo para encontrarse con que en casa de ella lo esperan el padre de Brandi y cinco policías. Tras ser arrestado y condenado, se halla a sí mismo sin hogar, viviendo bajo un puente junto a otros “delincuentes sexuales”, pepenando comida de los basureros. En nombre de políticos que buscan un encabezado de prensa, la policía allana incluso ese lugar diminuto, sucio y semioculto, con resultados trágicos. A estos hombres del puente se les obliga implacablemente a recargar constantemente sus tobilleras de monitoreo:
“Toma media hora cargar completamente la batería del monitor, y durante esa media hora el Chico se siente íntimamente conectado a los demás millones de delincuentes sexuales, jóvenes, viejos y de otras edades...todos los cuales han conectado sus tobilleras electrónicas a contactos y están sentados en alcobas, salas y sótanos de casas, apartamentos y remolques, en estacionamientos, refugios de indigentes, parques públicos, aeropuertos, estaciones de tren, salas de espera, oficinas, en las trastiendas de restaurantes de comida rápida, bajo pasos a desnivel y puentes peatonales —como si todos ellos fueran hojas temblorosas en las ramas grandes y pequeñas de un vasto árbol eléctrico cuya sombra cubriera todo el país—”.
...y tiren la llave
Las diversas leyes estatales y federales de “confinamiento civil” que se han aprobado desde 1990 son una burla de la noción de “cumplir tu sentencia” y de la pretendida rehabilitación. Por ejemplo, la “Ley Adam Walsh de Protección y Seguridad de los Niños” de 2006 posibilita la detención indefinida de cualquier prisionero federal —incluso si nunca ha sido convicto de ningún delito sexual— que haya cumplido su sentencia pero sea considerado mentalmente “anormal” y se crea probable que cometa algún delito sexual en el futuro.
En el artículo “When the Feds Decide Who’s Sexually Dangerous” [Cuando los federales deciden quién es sexualmente peligroso], publicado en The Atlantic (20 de mayo de 2010), Wendy Kaminer señala: “Quienes confían en la burocracia federal y creen que los funcionarios usarán su poder adecuadamente, con imparcialidad y buena fe, pueden sentirse protegidos por él; a los demás debe preocuparles que el gobierno pueda detener ciudadanos indefinidamente, sin juicios con jurado, basándose en especulaciones sobre su futura peligrosidad”. Díganselo a los prisioneros de Guantánamo.
Bajo algunas leyes estatales, los sometidos a confinamiento civil pueden tener derecho a un proceso ante un juez, pero no a un juicio con la posibilidad de preparar una defensa. La mayoría no recibe “tratamiento” y prácticamente nadie obtiene algo de él. ¡Incluso se dio el caso de un hombre de Wisconsin de 102 años que no pudo someterse a tratamiento por fallas en la memoria y problemas de oído!
Hasta 2007, dos mil 700 hombres estaban recluidos en centros de confinamiento civil. Para escapar de las garras de estas instituciones penales/“terapéuticas” en las que se encuentran sepultados, algunos prisioneros incluso solicitan ser castrados, como lo relata el artículo “The Science of Sex Abuse” [La ciencia del abuso sexual] de Rachel Aviv (The New Yorker, 14 de enero de 2013). La primera persona detenida bajo la Ley Adam Walsh, Graydon Comstock, cuestionó la legislación en un caso ante la Suprema Corte en 2010. Aviv observa: “Para cuando el caso fue atendido, cuatro años después de que la sentencia criminal de Comstock expirara, él tenía ya 67 años y padecía del corazón, de diabetes e incontinencia. Ya dos veces había solicitado ser castrado, creyendo que la operación ayudaría en su caso, pero se le dijo que no estaba médicamente justificada”. En años recientes, la Suprema Corte ha refrendado diversos estatutos del confinamiento civil.
El poderoso análisis de Aviv de los horrores del confinamiento civil gira en torno al caso real de un soldado solitario llamado John, que se hizo amigo en un chat room de “Indy-Girl”. Sí, era un policía encubierto. El soldado, invitado a un tentador picnic al aire libre, rápidamente fue capturado por la Unidad Militar de Investigaciones y el FBI. John fue sentenciado a 53 meses en una prisión federal por poseer pornografía infantil y por “usar Internet para inducir a un menor a tener sexo”. Pero entonces fue cuando empezaron sus verdaderos problemas.
Tras salir en libertad condicional, John recayó y volvió a mirar pornografía con menores, por lo que rápidamente fue sentenciado a otros dos años en prisión. Seguía preso cuando el Congreso aprobó la Ley Adam Walsh, por lo que se le transfirió a una prisión médica de Massachusetts y, sin audiencia legal, se determinó que era de “alto riesgo”. Así pasaron cuatro años. En 2011 comenzó su audiencia de confinamiento civil. Al año siguiente, un juez dictaminó que John era demasiado peligroso para ser liberado y lo condenó a un “confinamiento terapéutico” indefinido en el sistema carcelario federal. Desde entonces sigue en ese limbo, donde una “terapia” diaria lo alienta a declarar cada vez más historias fantasiosas para ganarse la aprobación de los siquiatras, historias que sólo contribuyen a incriminarlo. Vivir en una tienda de campaña bajo un puente parece un destino preferible.
Nuevas brujas, nuevos inquisidores
En Estados Unidos, con su vena profundamente puritana y su insidioso racismo, la combinación de sexo y raza siempre ha sido usada como medio de control social. El mito del hombre negro depredador acosando a mujeres y niños blancos se conjuró para mantener aterrorizada a la población negra cuando la ley linchadora imperaba en el Sur de Jim Crow. Con frecuencia se ha recurrido a leyes antisexo para poner a hombres negros tras las rejas, incluyendo a celebridades como el boxeador Jack Johnson en 1912 y a Michael Jackson en 1994 y de nuevo diez años después.
Las cruzadas antisexo fueron una de las armas que se usaron para revertir las conquistas de las luchas por los derechos civiles y para apagar el descontento social de los años sesenta y principios de los setenta, especialmente el provocado por la Guerra de Vietnam. Tras tomar posesión en 1977, el gobierno demócrata de Jimmy Carter desató un asalto de reacción social interna mientras llevaba a la Casa Blanca el fundamentalismo religioso de los “renacidos”. Bajo el lema de los “derechos humanos” lanzó también la Segunda Guerra Fría del imperialismo estadounidense con el objetivo de destruir a la Unión Soviética.
La siguiente década presenció una de las cacerías de brujas más terribles y peculiares de la historia estadounidense: la histeria respecto al “abuso satánico” en las guarderías, que le arruinó la vida a cientos de hombres, mujeres y niños. El auge de esta cacería de brujas, que se extendió hasta principios de los años noventa, coincidió con la reacción reaganista —la cual, entre otras cosas, intentó enviar a las mujeres de vuelta a los hogares—. Se recortaron los fondos para el bienestar social y otros programas sociales, como las guarderías y preescolares para madres trabajadoras, provocando enormes dificultades y daños a las mujeres y los niños. El pánico del “abuso satánico” sirvió para encubrir un abuso real por parte del gobierno.
En el juicio más largo de la historia estadounidense, que se extendió de 1986 a 1990, el caso de la escuela preescolar McMartin, los niños testigos contaron historias de sacrificios animales, orgías, pasadizos secretos, mutilación de cadáveres y otras ficciones. El caso comenzó en 1983, y para el año siguiente el gran jurado había reunido 354 declaraciones que implicaban hasta 369 supuestas víctimas, mientras la policía anunciaba una enorme conspiración criminal. Más de 70 personas fueron condenadas injustamente. Mientras tanto, decenas de otros casos de “satanismo” barrieron el país, desde el condado de Kern en California, hasta Fells Acres en Massachusetts y la guardería Little Rascals de Carolina del Norte. En estos casos no se encontró evidencia alguna. Los acusados eran completamente inocentes, como señalamos entonces (a diferencia de prácticamente todo el resto de la izquierda) al defender a los trabajadores de las guarderías. Los Friedman fueron arrestados en medio de esa cacería de brujas.
Los liberales y feministas burgueses ayudaron a impulsar esa locura. Aunque se presentan como protectores de las mujeres y los niños, su remedio es pedirle al estado leyes más numerosas y más duras, así como más vigilancia policiaca. La versión más extrema de esa misma política fue el libro de 1975 de Susan Brownmiller, Against Our Will [Contra nuestra voluntad], famoso por su aseveración de que la violación es la principal forma en que todos los hombres controlan a todas las mujeres. Su propuesta: más mujeres policías.
En los años setenta y ochenta, los florecientes escuadrones de dios, dirigidos por gente como el fundamentalista católico Patrick Buchanan y el líder de la Mayoría Moral Jerry Falwell, se movilizaban contra el aborto y declaraban que el sida era un castigo de dios a los gays. Mientras los fanáticos de derecha sitiaban las clínicas de aborto, los feministas apuntaban contra la pornografía y un imaginario abuso satánico. Al impulsar este programa antisexo, los “progresistas” entablaron una alianza temporal con los evangélicos.
El estado respondió gustoso. En 1974, el demócrata Walter Mondale promovió la Ley de Prevención y Tratamiento del Abuso Infantil, que obligaba a los terapeutas, maestros y trabajadores sociales a informar a la policía de cualquier indicación de abuso. Así, se suponía que cientos de miles de educadores y trabajadores sociales actuarían como auxiliares de la maquinaria de represión del estado capitalista. En los años ochenta, el procurador general de Reagan, Edwin Meese, lanzó una gran campaña contra la pornografía, con bastante ayuda de sus aliados liberales. Con Internet, las cosas no hicieron sino empeorar. En los últimos quince años, las sentencias federales por posesión de pornografía infantil han aumentado en extensión más de 500 por ciento y pueden ameritar hasta cadena perpetua, la sentencia que suele darse al homicidio en primer grado.
Entre las feministas más prominentes que impulsaban las reaccionarias campañas antiporno estaba la fundadora de la revista Ms., Gloria Steinem, quien empezó su carrera como informante de la CIA. La despreciable Steinem también se subió con furor al tren del ritual satánico y la memoria reprimida. A mediados de los ochenta financió una excavación que los padres de familia de la escuela preescolar McMartin realizaron en busca de los (inexistentes) túneles y calabozos de los que habían hablado sus hijos bajo coerción. En 1993, Ms. salió con el encabezado: “El abuso ritual de las sectas existe —¡Créanlo!”.
En 1995, Steinem narró el documental de HBO The Search for Deadly Memories. Los apócrifos “recuerdos recuperados” de abuso cumplieron una función perniciosa en numerosos casos. Estos “recuerdos reprimidos”, como los llaman los trabajadores sociales fraudulentos, son la versión secular liberal de la histeria religiosa. Como materialistas convencidos, no nos lo creímos. Como señalamos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”, las técnicas que supuestamente revelan traumas reprimidos han demostrado ser excelentes para inducir recuerdos falsos, especialmente en niños pequeños y susceptibles. En ocasiones, es la policía quien implanta los supuestos recuerdos en el curso de los interrogatorios, como ocurrió en el caso Friedman. Los traumas verdaderos realmente trauman a la gente, que tiende a recordarlos.
El sexo, el matrimonio y la familia
¿Cómo es que la expansión de la tolerancia (salvo en reaccionarios endurecidos y fanáticos religiosos) respecto al matrimonio gay puede coexistir con una implacable cacería de brujas antisexo? Esto se debe a que el matrimonio, un contrato legal, es uno de los principales sostenes sociales del estado burgués. En una presentación el pasado mayo, David Thorstad, quien en 1978 estuvo entre los fundadores de la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA), señaló la desbandada del movimiento radical gay:
“El anterior desafío a la heterosupremacía, dirigido a liberar la sexualidad reprimida de todos, ha sido remplazado por un enfoque conservador y convencional por la aceptación de la sociedad capitalista heterosupremacista. Donde esto es más obvio es en la búsqueda del matrimonio y la participación abierta en instituciones opresivas como el ejército, así como los llamados a fortalecer las fuerzas represivas del estado mediante las leyes contra los llamados crímenes de odio”.
Así, en la búsqueda de la respetabilidad burguesa, las marchas del orgullo gay acogen contingentes de policías gays, cuyo trabajo incluye el arresto de “delincuentes sexuales”. Mientras tanto, los organizadores de las marchas vetan a organizaciones como NAMBLA, que llama por la despenalización de las relaciones consensuales entre hombres adultos y menores de edad.
A diferencia de los feministas, el establishment gay y, asquerosamente, la mayor parte de la izquierda “socialista”, nosotros siempre hemos defendido a NAMBLA y a sus miembros tanto de la represión estatal como de la victimización por parte de los patrones. Se trata de algo más que una cuestión de “libertad de expresión”. Muchísimos jóvenes, torturados y confundidos por sus propios sentimientos, en conflicto con la severidad represiva de esta sociedad, encontrarían reconfortante hablar de estas cosas con personas más experimentadas, como lo han hecho generaciones anteriores. En esta época, sin embargo, tener cualquier tipo de intimidad intergeneracional es jugar con fuego.
En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [Juventud, sexualidad y la izquierda], Sherry Wolf de la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se sumó al linchamiento de Thorstad acusándolo de ser “el más constante y sonoro defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Conservando la premisa reaccionaria de las leyes de la edad de consentimiento, Wolf cita su libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation [Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT]: “Es incongruente que un niño dé verdadero consentimiento, libre de la desigualdad de poder, a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, los adultos y los niños no se enfrentan como iguales en lo emocional, lo físico, lo social o lo económico. Los niños y los adolescentes más jóvenes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder necesarios para tomar decisiones verdaderamente libres en sus relaciones con los adultos. Sin ello, no puede haber verdadero consentimiento”.
No importa que la mayoría de las relaciones entre adultos no cumpla con este criterio de consentimiento. En cuanto a la afirmación de Wolf de que “los adolescentes maduran a distintas edades”, ¿quién debe determinar la edad adecuada para la actividad sexual en una especie en la que esta edad ha estado, durante el 99 por ciento de su existencia, muy por debajo de la supuesta “edad de consentimiento” de la actualidad? Bajo el inhumano status quo capitalista, se asume que es el estado. Para los comunistas, es el ABC el oponernos a la intervención del gobierno en la vida privada de la gente y defender a cualquier grupo que luche por aumentar la libertad en las relaciones sexuales. Esto es una expresión del ideal de la vanguardia leninista como tribuno del pueblo. La ISO y cía. bailan a un son diferente, acomodándose a los valores burgueses y a la cacería de brujas contra aquéllos cuyas proclividades sexuales se consideran verboten [prohibido, en alemán en el original].
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884), Friedrich Engels rastreó el surgimiento simultáneo de la familia y el estado como medios que la clase propietaria usó para consolidar y reproducir su poder cuando emergió de la sociedad humana primitiva. La monogamia de la esposa era necesaria para asegurar la paternidad para la transmisión hereditaria de la propiedad. Actualmente, la familia sigue siendo la principal fuente de opresión de la mujer. A los niños, la familia debe imbuirles la sumisión y el respeto por la autoridad, lo que frecuentemente engendra frustración y violencia. Como escribimos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”: “Las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos, como la nuestra, claramente no encajan con la rígida monogamia heterosexual que constituye el fundamento ideológico de la institución de la familia, reforzada por la religión organizada”.
La mayor parte del terrible daño que se inflige a los jóvenes y las mujeres tiene lugar en el seno de la familia. Sin embargo, en esta sociedad capitalista, la familia suele ser lo único que le queda a uno. Son escasos los servicios alternativos que la sociedad provee para criar a los hijos o cuidar a los enfermos y a los ancianos.
El fanatismo antisexo y la perversa persecución estatal persistirán mientras imperen la propiedad privada y la producción por ganancias. El estado capitalista no puede ser reformado para que sirva a los intereses de los explotados y los oprimidos. Debe ser barrido y sobre sus ruinas debe erigirse un estado obrero basado en la expropiación de los medios de producción. Para erradicar la opresión de la mujer y de los homosexuales, se requiere construir una sociedad socialista donde las funciones de la familia sean colectivizadas —guarderías y cocinas comunales, atención médica gratuita y de calidad, etcétera— liberando a la mujer de la carga de la crianza de los niños y de la esclavitud doméstica. En cuanto a lo que una sociedad racional conservaría de las relaciones sexuales, y de las relaciones sociales en general, los marxistas compartimos la amplitud de la visión que expresó el fallecido Gore Vidal (a quien tanto echamos de menos) en su artículo “Pink Triangle and Yellow Star” (Triángulo rosa y estrella amarilla, The Nation, 14 de noviembre de 1981):
“Cualquiera que sea el arreglo al que llegue la sociedad del futuro, debe reconocerse que los niños que lo necesiten serán criados con bastante más cuidado que hoy, y que a los adultos que no deseen ser padres ni madres debe dejárseles en paz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/40/delincuentes.html
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2016.06.05 18:17 ShaunaDorothy ¡Abajo la Propuesta de Ley sobre los Tribunales Tradicionales! ¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista! ( 2 - 2 ) (Septiembre de 2013)

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La opresión de la mujer, la tradición y la familia
Como administradores de la miseria capitalista del neo-apartheid, el CNA y otros dirigentes de la Alianza idealizan también las sociedades tribales, conciliando y promoviendo, por ejemplo, a los izangoma (médicos brujos) y a otros charlatanes eufemísticamente denominados “sanadores tradicionales”. El desastroso estado del sistema de salud pública —con hospitales públicos crónicamente atestados, cortos de personal y en un estado decrépito, a los que llegar siquiera es una ventaja— significa que, para muchos, los curanderos tradicionales son el único “servicio de salud” al que tendrán acceso jamás. Algunas mujeres acuden a ellos para abortar porque los abortos legales en los hospitales son inaccesibles. Estamos por el derecho de las mujeres al aborto gratuito y seguro para quien lo solicite. En oposición a la “medicina tradicional” muti y otras formas de la denominada “medicina alternativa”, defendemos la ciencia y la medicina científica, y nos oponemos a que los gobiernos subsidien o promuevan de cualquier otra manera a los curanderos tradicionales.
La promoción del atraso tradicionalista por parte del CNA ha tenido resultados desastrosos, como demuestra horripilantemente la política “negacionista del SIDA” del gobierno de Thabo Mbeki (una política que durante años contó con la complicidad de Zuma, segundo de Mbeki hasta 2005, al igual que de los dirigentes del PCS y el COSATU, hasta que finalmente se distanciaron de ésta). Un estudio de la Harvard School of Public Health demostró que unos 330 mil sudafricanos murieron de SIDA entre 2000 y 2005 porque no fue implementado un programa de tratamiento con antirretrovirales (ARV) a tiempo. La miserable ración de ayuda que destinó el sistema imperialista ávido de ganancias a Sudáfrica fue obstruida adicionalmente cuando Mbeki y otros líderes del CNA rechazaron la ciencia médica y bloquearon activamente la implementación de un programa basado en los ARV, promoviendo en cambio a los curanderos tradicionales y otros mercaderes de la muerte que empujan curas herbales y “naturales”. Como el VIH/SIDA es una enfermedad de transmisión sexual, su expansión ha sido impulsada desde siempre por el papel de subordinación de las mujeres. Siempre nos hemos opuesto a la charlatanería “negacionista” y seguimos exigiendo ARV gratuitos para todos los que los necesiten como parte de una lucha por servicios de salud gratuitos y de calidad para todos.
Además de promover la ignorancia y los prejuicios y supersticiones anticientíficos, los curanderos tradicionales son parte de la represiva estructura política que abarca desde el sangoma [chamán] en la comunidad hasta la Cámara de Líderes Tradicionales, parte del estado burgués. Una función primordial de esta estructura represiva es imponer la subordinación de la mujer frente al hombre, a través de la promoción y legitimación de prácticas patriarcales antimujer. Junto con el lobola y el ukuthwala, éstas incluyen pruebas de virginidad y ceremonias de iniciación como el uMemolo, en donde las mujeres jóvenes son enseñadas a servir a los hombres y entrenadas para transmitir la cultura tradicional a la siguiente generación.
Estas atrasadas prácticas tradicionales, remanentes de una cultura agrícola y esclavista, son un factor importante en la legitimación y promoción de la violencia contra las mujeres, que incluye uno de los más altos índices de violaciones reportadas en el mundo. Las mujeres más vulnerables son las que sufren más estas prácticas. Por ejemplo, los matones que practican el ukuthwala generalmente secuestran mujeres huérfanas o provenientes de familias pobres. Como sucede siempre en la sociedad de clases, las tradiciones y la cultura que son defendidas más aguerridamente son aquéllas que le son aceptables y beneficiosas a los ricos.
Fortalecer los tribunales tradicionales significa fortalecer esta represión de las mujeres. En muchos sistemas legales basados en las costumbres, las mujeres africanas tienen como guardianes a sus padres y, después del matrimonio, a sus maridos. No tienen capacidad de contratar nada sin el consentimiento de su guardián y no pueden presentarse en los tribunales sin la asistencia de éste. Están excluidas de los procesos políticos de las tribus y en ocasiones tampoco pueden acceder a la propiedad de la tierra. Tradicionalmente, las mujeres no son incluidas en las negociaciones del lobola: el consentimiento al sexo y otros derechos sexuales no están en manos de las mujeres mismas, sino de los miembros de su familia.
Comúnmente se piensa, de manera errónea, que la subordinación de la mujer al hombre, al igual que la familia patriarcal actual, existen desde siempre. Otra idea equivocada común, particularmente extendida entre los feministas y otros opositores de la opresión de la mujer desde el marco liberal burgués, es que la fuente de esta opresión son simplemente las ideas patriarcales atrasadas (particularmente las de los hombres). Por otro lado, los nacionalistas, en particular, hacen apología de la poligamia forzada, el lobola y otras prácticas antimujer presentándolas de manera idealizada como formas típicamente africanas de demostrar “respeto” entre las familias. Otra justificación para estas cosas argumenta que, dado que las mujeres con frecuencia tienen papeles importantes en las prácticas africanas tradicionales, éstas últimas no pueden resultar opresivas para las mujeres.
Como marxistas entendemos que la opresión de la mujer es material y que la idea de que las mujeres son inferiores a los hombres no es sino un reflejo de esa realidad material. Engels explicó que la opresión de la mujer tiene sus raíces en el desarrollo de la propiedad privada y la división de la sociedad en clases, ambas conectadas con el desarrollo de la familia. Las primeras sociedades humanas vivían una forma de “comunismo primitivo”. Esto significaba que los seres humanos cazaban y recolectaban apenas lo mínimo para sobrevivir y lo compartían de manera equitativa. La división del trabajo entre hombres y mujeres estaba basada en la realidad biológica del cuidado de los niños —es decir, las mujeres eran responsables de gestar y amamantar a los pequeños— y no implicaba un papel subordinado para las mujeres. La división del trabajo entre los sexos era igual y ambos producían para satisfacer sus necesidades vitales. Las funciones del hogar eran una responsabilidad común y colectiva.
Esta igualdad social primitiva desapareció cuando avances como el desarrollo de la agricultura le permitieron a los seres humanos producir más del mínimo para sobrevivir. Este excedente social se convirtió en propiedad de una minoría, formada por hombres, creando las primeras divisiones de clase en la sociedad. Esto llevó al desarrollo de la institución de la familia como un medio para transmitir la propiedad de una generación a otra. También ocasionó el surgimiento del estado, una organización de dominio utilizada por una clase para suprimir a otra.
La familia patriarcal decretó la monogamia para las mujeres, de modo que los hombres pudieran asegurarse que sus descendientes heredarían su propiedad. Esto dio fin a la familia comunal. De ese modo, las funciones de la familia, la crianza de los niños y el trabajo doméstico se volvieron actividades privadas y perdieron su carácter comunal. Las mujeres, confinadas al hogar individual, fueron aisladas de la producción social, que se volvió una esfera masculina. Como escribió Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884): “El derrocamiento del derecho materno fue la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo. El hombre empuñó también las riendas en la casa; la mujer se vio degradada, convertida en la servidora, en la esclava de la lujuria del hombre, en un simple instrumento de reproducción”.
¿Cuál es, entonces, el papel de la familia para la gente que no tiene propiedad que transmitir? La familia bajo el capitalismo sirve además para criar a la siguiente generación para que trabaje en el campo, las fábricas y las minas, y para que sirva de carne de cañón en el ejército burgués. Sirve para entrenar a los jóvenes a obedecer a la autoridad, inculca el atraso religioso y actúa en general como freno de la conciencia social. De esta forma, la institución de la familia asegura que sea mantenido el dominio de clase de los capitalistas. La familia es la fuente principal de la opresión de la mujer, así como una unidad económica y social, baluarte de la reacción social junto con la religión organizada. Es, además, la fuente de la discriminación, la persecución legal y otras formas de opresión contra los homosexuales. A pesar de sus leyes liberales en el papel, Sudáfrica está plagada por un virulento fanatismo antigay, con frecuentes reportes de ataques asesinos contra gays y lesbianas, particularmente en los townships y las áreas rurales.
A diferencia de los feministas, que ven la liberación de la mujer exclusivamente como tarea de las mujeres, nosotros entendemos que la lucha por la igualdad de la mujer tiene que ser levantada como parte necesaria de la lucha por liberar a la clase obrera en su conjunto. Esto incluye la lucha por integrar a las mujeres a la producción social. Los sindicatos tienen que luchar por cuidado infantil gratuito disponible las 24 horas para todos; por la extensión de los derechos de licencia por maternidad para las trabajadoras; por anticonceptivos gratuitos y abortos seguros y gratuitos para quien los solicite; y por otras demandas para darle a las mujeres un mayor acceso a trabajos decentes y a la independencia financiera.
Luchar por estas demandas requiere de un combate político para remplazar a los actuales dirigentes sindicales procapitalistas —que, en el caso de los líderes del COSATU, subordinan directamente a la clase obrera a los capitalistas a través del frente popular nacionalista de la Alianza Tripartita— con una dirección clasista. El combate contra los falsos dirigentes procapitalistas en los sindicatos es una parte crucial de la lucha indispensable por forjar un partido revolucionario de vanguardia. Queremos abrir el camino para que las mujeres desempeñen un papel activo y dirigente en la clase obrera, que es la única con el poder social y el interés objetivo de derrocar el sistema capitalista.
La lucha por la liberación de la mujer, especialmente en los países de desarrollo capitalista atrasado como Sudáfrica, puede ser una importante fuerza motriz para la revolución socialista. Sudáfrica nunca experimentó una revolución democrático-burguesa. En cambio, la opresión capitalista fue impuesta por los colonizadores imperialistas sobre la estructura de las sociedades precapitalistas, dejando en su lugar y reforzando todo el atraso acumulado en esas sociedades, particularmente la brutal opresión de la mujer. Nos oponemos al “relativismo cultural” de los nacionalistas y otros que buscan justificar en nombre de la tradición prácticas barbáricas antimujer como la mutilación genital femenina y el matrimonio por secuestro, y buscamos poner fin a esas prácticas. No hay nada excepcionalmente africano en esas prácticas: por ejemplo, el lobola es una versión del precio de novia, practicado en sociedades de Asia y Europa en distintos periodos, y aun hoy en países como Afganistán.
Luchamos por la emancipación de la mujer a través de la revolución socialista. Buscamos deshacernos de la institución de la familia, fuente de la opresión de la mujer. Las funciones de la familia —el cuidado de los niños, el trabajo doméstico, etc.— no pueden ser simplemente abolidas, tienen que ser remplazadas por instituciones sociales. En una sociedad socialista, el estado obrero buscaría proporcionar cuidado infantil gratuito 24 horas al día, siete días a la semana, fácilmente accesible en casa o el trabajo, cocinas y lavanderías comunales y otras medidas que liberarían a las mujeres de la esclavitud doméstica y les permitirían participar en todos los niveles de la sociedad. Esto no es posible más que sobre la base de una economía socialista planificada, en la que la producción sea liberada de la anarquía y la irracionalidad, y sea organizada y operada para satisfacer las necesidades humanas y no la sed de ganancias.
“La revolución por etapas”: Traición contra las mujeres y el socialismo
El Partido Comunista de Sudáfrica dice oponerse a la Propuesta de Ley sobre los Tribunales Tradicionales. El año pasado, los delegados al XIII Congreso Nacional del Partido votaron por rechazarla categóricamente, tan sólo unos meses después de que el Comité Central del PCS emitiera una comedida declaración que llamaba a “discutirla más” y argumentaba: “Hay aspectos del sistema de Tribunales Tradicionales que son progresistas y deberían ser mantenidos, pero los aspectos que están en conflicto con los objetivos no sexistas, democráticos y de construcción de la nación de la Revolución Democrática Nacional deberían ser rechazados”. No es para sorprenderse, sin embargo, que nada de esto parece haber causado disturbio alguno en la armoniosa relación entre los dirigentes del PCS y el gobierno capitalista que busca aprobar la reaccionaria propuesta de ley —un gobierno del que son una parte prominente—. Por citar sólo un ejemplo, Yunus Carrim, miembro del politburó del PCS, es el asistente del ministro en el Departamento de Administración Corporativa y Asuntos Tradicionales, ¡precisamente el ministerio responsable de la propuesta de ley!
Los dirigentes del PCS tienen una larga historia de traicionar los intereses de la clase obrera en nombre del esquema menchevique/estalinista de la “revolución por etapas”, conocido en Sudáfrica como la “Revolución Democrática Nacional” (RDN). De acuerdo con este esquema, que sirve como justificación ideológica para la alianza histórica y la compenetración con el CNA, las condiciones actuales no están lo suficientemente maduras para el socialismo. Por eso, primero debe venir un bloque político con los nacionalistas burgueses “progresistas”. Después, en un futuro siempre lejano y jamás especificado, esto conducirá al socialismo. A través de la historia, la “segunda etapa” siempre ha sido en realidad el asesinato de los obreros y los comunistas a manos de los nacionalistas burgueses.
En 1964, el líder histórico del PCS Govan Mbeki escribió bonitas palabras denunciando a los líderes tradicionales: “Si los africanos han tenido jefes, es simplemente porque todas las sociedades humanas los han tenido en un punto u otro. Pero cuando un pueblo se ha desarrollado a tal grado que descarta a los jefes tribales, cuando su desarrollo social contradice la necesidad de una institución así, entonces obligarlo a mantenerla no es liberación sino esclavitud” (The Peasants’ Revolt [La revuelta de los campesinos]). Sin embargo, en nombre de la alianza de colaboración de clases con los nacionalistas “progresistas” del CNA, los dirigentes del PCS aceptaron toda clase de conciliaciones grotescas con los jefes tribales y aun ahora se encuentran entre los apologistas más rastreros del gobierno de la Propuesta de Ley sobre los Tribunales Tradicionales.
Para avanzar en su lucha, la clase obrera debe romper con la Alianza Tripartita y con la política reformista de colaboración de clases presentada bajo el nombre de Revolución Democrática Nacional. En oposición al esquema de la “revolución por etapas”, Spartacist/South Africa, sección de la Liga Comunista Internacional, está por el programa y la perspectiva de la revolución permanente desarrollados por el dirigente bolchevique León Trotsky. Ésta sostiene que, en los países de desarrollo capitalista atrasado, las tareas democráticas inconclusas, asociadas históricamente con las revoluciones burguesas, sólo pueden ser llevadas a cabo con la llegada al poder de la clase obrera. Una vez en el poder, la clase obrera deberá luchar por extender la revolución a los países capitalistas avanzados para asegurar la construcción exitosa del socialismo.
Sudáfrica es un caso particularmente dramático de la aplicabilidad de la revolución permanente de Trotsky: una sociedad única, en la que la colonización europea creó una fuerte superposición de las cuestiones raciales y de clase a través de la brutal superexplotación y supresión de la mayoría negra. Para enfatizar la conexión intrínseca entre la revolución socialista y la liberación nacional para la mayoría negra, y para combatir el dominio de la ideología nacionalista, lanzamos el llamado por un gobierno obrero centrado en los negros como una concretización de la revolución permanente. Un gobierno obrero centrado en los negros unificaría a los distintos grupos tribales y lingüísticos y le daría un papel activo y completos derechos democráticos a las minorías de color (coloured) e india, al igual que a los blancos que acepten un gobierno basado centralmente en los obreros negros.
Las medidas necesarias para desmantelar el racista sistema de trabajadores migrantes y para liberar a las mujeres de la esclavitud doméstica subrayan la necesidad vital de una perspectiva internacionalista. El desarrollo de las áreas rurales, los programas para proporcionar vivienda y cuidado infantil para todos, etc., todo ello dependerá para su éxito de la conexión con una economía socialista planificada internacional, lo que implica la extensión de la revolución socialista a los países capitalistas avanzados (imperialistas) en Norteamérica, Europa Occidental y Japón. En la lucha por este objetivo, buscamos construir un partido leninista revolucionario de vanguardia de la clase obrera que defenderá la causa de las masas urbanas ampliamente desempleadas, los sin tierra, los inmigrantes, las mujeres, los trabajadores agrícolas y todos los demás oprimidos bajo el capitalismo del neoapartheid.
¡Por nuevas revoluciones de Octubre!
Las mujeres negras desempeñaron un papel heroico en la lucha contra el apartheid, pero como esa lucha estaba dominada políticamente por el nacionalismo burgués, la liberación que ansiaban nunca llegó. Nuestro modelo positivo en la lucha por la liberación de la mujer es el Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky. La Revolución de Octubre de 1917, dirigida por los bolcheviques, fue una confirmación dramática de la teoría de Trotsky de la revolución permanente. El gobierno revolucionario del joven estado obrero luchó por llevar a cabo el programa marxista para la liberación de la mujer. Inmediatamente removieron todas las trabas a la igualdad legal, otorgando a las mujeres el derecho al voto, rompiendo el control de la iglesia sobre el matrimonio y el divorcio y haciendo de éstos simples asuntos del registro civil. Los bolcheviques legalizaron el aborto, abrieron escuelas para alfabetizar a las niñas, prohibieron la discriminación contra los homosexuales y abolieron el concepto de los niños ilegítimos nacidos fuera del matrimonio.
Pero como explicó Lenin, estos cambios legales son sólo el primer paso en la liberación de la mujer. El segundo paso, más complicado, es sentar las bases materiales necesarias para remplazar en los hechos las funciones sociales de la familia y liberar a las mujeres del arduo trabajo doméstico. Los bolcheviques lucharon, pese a la escasez de recursos, para proporcionar servicios domésticos socializados a gran escala como un primer paso (ver “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”, Spartacist (Edición en español) No. 34, noviembre de 2006, para una presentación más amplia de lo que hicieron los bolcheviques). Sin embargo, Rusia era un país capitalista atrasado y después de la revolución, el joven estado obrero estaba económicamente devastado, aislado y rodeado de potencias imperialistas hostiles. Lenin y Trotsky entendían que la clave para construir el socialismo en Rusia era la extensión internacional de la revolución obrera a los países capitalistas más avanzados, particularmente Alemania.
Esta perspectiva internacionalista revolucionaria fue más tarde pisoteada por una casta burocrática conservadora y nacionalmente estrecha, representada por Stalin, que llegó al poder a través de una contrarrevolución política e impulsó el programa utópico antimarxista del “socialismo en un solo país”. A pesar de la degeneración burocrática subsecuente y del mal gobierno estalinista, las conquistas obtenidas por el estado obrero soviético fueron enormes, especialmente para las mujeres. Los trotskistas defendimos a la Unión Soviética contra el imperialismo y la contrarrevolución capitalista, y luchamos por la revolución política proletaria para derrocar a la burocracia y regresar al estado obrero al camino de Lenin y Trotsky. Ésta es nuestra perspectiva hacia los estados obreros deformados que quedan hoy en día: China, Cuba, Laos, Corea del Norte y Vietnam.
Uno de los lugares en los que la Revolución Rusa tuvo un profundo impacto sobre las condiciones de la mujer fue el Asia Central soviética. En la época de la Revolución de Octubre, esta región era incluso más atrasada que Rusia, teniendo todavía un modo precapitalista de producción y marcada por la opresión de la mujer bajo la ley tradicional islámica. Los bolcheviques emprendieron trabajo sistemático entre estas mujeres, buscando ganarlas como aliadas y demostrar el potencial liberador del programa comunista a los pueblos de Oriente. Esto fue capturado por Trotsky en un discurso dado en abril de 1924, en celebración del tercer aniversario de la fundación de la Universidad Comunista para los Trabajadores de Oriente en Moscú:
“El sentido, la fuerza y la esencia del bolchevismo yacen en que se dirige no a los jefes obreros sino a la plebe, a los de abajo, a los millones y a los más oprimidos de los oprimidos... Esto, además, quiere decir que la mujer oriental, que es la más paralizada en su vida, sus hábitos y su creatividad, la esclava de los esclavos, que ella, habiéndose quitado el manto ante las exigencias de las nuevas relaciones económicas, se sentirá súbitamente libre de cualquier clase de puntal religioso; tendrá una sed apasionada de obtener nuevas ideas y una nueva conciencia para apreciar su nueva posición en la sociedad. Y no habrá mejor comunista en Oriente, ni mejor combatiente por las ideas de la revolución y del comunismo, que la mujer obrera que ha despertado (aplausos)”.
—“El comunismo y las mujeres de Oriente”, reimpreso en Spartacist (Edición en español) No. 35, agosto de 2008
Nosotros luchamos, en ese espíritu, por construir el partido revolucionario internacionalista necesario para conquistar nuevos Octubres aquí y alrededor del mundo.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/39/tribunales.html
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2016.06.03 15:16 ShaunaDorothy ¡Plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes! ¡Abajo la racista ley de pases de Arizona! ¡Ninguna ilusión en Obama y los demócratas! (Otoño de 2010)

https://archive.is/HiDZi
Espartaco No. 32 Otoño de 2010
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard No. 958, periódico de la Spartacist League/U.S., 7 de mayo de 2010.
A pocos meses de la publicación de este artículo, se hizo pública la masacre de 72 inmigrantes de Centro y Sudamérica en un rancho del municipio de San Fernando, Tamaulipas, presuntamente a manos del narco. Este aterrador asesinato masivo, el peor (que se conoce) desde la matanza de Acteal, Chiapas, en 1997, es un recordatorio fúnebre de que México es un literal infierno para los inmigrantes latinoamericanos que buscan cruzar el Río Bravo. Según un informe reciente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, sólo entre septiembre de 2008 y febrero de 2009 hubo 9 mil 758 inmigrantes secuestrados, es decir, más de mil 600 por mes.
La burguesía hoy llora lágrimas de cocodrilo ante esta masacre, cuando en realidad su estado funge como el perro guardián de la puerta trasera de EE.UU. Víctimas de vejaciones y violaciones, los inmigrantes indocumentados son sometidos a niveles impensables de explotación, opresión y tortura. El racismo y la xenofobia inherentes a la ideología nacionalista burguesa del gobierno mexicano crean un campo fértil para esta situación atroz. Está en el interés de la clase obrera romper con este veneno chovinista y movilizarse en defensa de sus hermanos inmigrantes. Los espartaquistas del GEM buscamos forjar un partido obrero de vanguardia que sirva como el tribuno de todos los oprimidos: ¡Plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes! ¡Plena libertad de tránsito a través de México! ¡Por la revolución socialista en todas las Américas!
Tener piel morena en el estado de Arizona equivale a ser sospechoso de un crimen según las disposiciones de la recientemente aprobada “Support Our Law Enforcement and Safe Neighborhood Act” [Ley de Apoyo a Nuestras Fuerzas Policiacas y de Vecindarios Seguros]. Esta ley de pases antiinmigrante, al estilo del apartheid, ordena que los policías detengan e interroguen a cualquier persona que consideren un posible inmigrante “ilegal”. Quienes sean incapaces de mostrar inmediatamente los documentos que prueben su “derecho” a estar en Estados Unidos podrían ser arrestados y arrojados tras las rejas. Ésta es la codificación legal de las redadas racistas contra los latinos que ha conducido durante años el infame sheriff de Arizona, Joe Arpaio, que encadena a sus prisioneros en grupos y los obliga a vivir en ciudades de tiendas de campaña bajo el abrasador sol del desierto.
La indignación contra la ley Arizona llevó a decenas de miles a protestar en las calles en diversas ciudades a lo largo del país el 1º de mayo. Pero como sucedió con las manifestaciones masivas en defensa de los derechos de los inmigrantes del Primero de Mayo de 2006, los dirigentes de las protestas están canalizando esta indignación hacia la estafa política que constituye uno de los pilares centrales del dominio capitalista en Estados Unidos: la idea de que el Partido Demócrata es “amigo” de los inmigrantes, los trabajadores y los negros. El grito de “Hoy marchamos, mañana votamos”, usado en 2006, dio excelentes resultados a los demócratas, que se hicieron de la mayoría de los votos latinos en la última elección presidencial. Este año, la consigna “¡Sí, se puede! Yes, we can!”, el eslogan de campaña del Comandante en Jefe del imperialismo estadounidense, Barack Obama, fue el coro impulsado por las organizaciones latinas, los políticos del Partido Demócrata y los burócratas sindicales que encabezaron las protestas.
En un mensaje televisivo dirigido a los cientos de miles que participaron en la manifestación del 21 de marzo en defensa de los derechos de los inmigrantes en Washington, D.C., Obama prometió “construir un futuro digno de nuestra historia como una nación de inmigrantes y una nación de leyes”. La capacidad de usar ese tipo de palabras melosas para enmascarar un sistema basado en la explotación de la clase obrera y enraizado en la perversa opresión racial es precisamente lo que ha hecho que la burguesía estadounidense recurra con frencuencia al Partido Demócrata en tiempos de guerra y crisis económica.
Detrás de estas palabras se alza el puño de hierro de la represión estatal capitalista. Esto quedó demostrado en Arizona tan sólo una semana antes de la aprobación de la nueva ley, con las redadas antiinmigrantes llevadas a cabo por el Departamento de Seguridad Nacional de Obama (actualmente encabezado por la antigua gobernadora de Arizona, Janet Napolitano). Bajo el zumbido de los helicópteros, hasta 800 agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (Bureau of Immigration and Customs Enforcement, ICE) y otras agencias policiacas, algunos con pasamontañas negros, llevaron a cabo un ataque estilo militar contra las empresas de camionetas que transportan a los trabajadores inmigrantes en Phoenix, Tucson, Rio Rico y Nogales. Anunciadas como el golpe contra el tráfico de personas más importante en la historia del ICE, estas redadas son un escalofriante retrato del programa para la “reforma migratoria” de los demócratas.
Como expuso un artículo del Washington Post (1º de mayo):
“El ‘marco’ legislativo de los demócratas incluye una serie de medidas nuevas contra la migración a ser aplicadas en las fronteras y los lugares de trabajo de Estados Unidos. Esto engrosaría aún más la Patrulla Fronteriza, que cuenta con 20 mil efectivos; triplicaría las multas contra los patrones estadounidenses que contratan trabajadores ilegales y, de manera más controversial, haría un requisito que todos los trabajadores estadounidenses (tanto los que son ciudadanos como los que no) obtuvieran nuevas tarjetas de Seguridad Social asociadas a sus huellas digitales para facilitar la revisión de su derecho a trabajar”.
Obama prometió “abrir un camino a la ciudadanía” para los más de once millones de indocumentados en este país. Lo que esto significa queda claro en la actual propuesta por parte de los demócratas de que estos trabajadores, desesperadamente empobrecidos, se entreguen como “infractores”, paguen fuertes multas e impuestos atrasados, superen revisiones de antecedentes y hablen inglés fluidamente. Incluso en ese caso, se les otorgaría solamente un estatus provisional por ocho años.
Esto no ha sacudido las ilusiones de los reformistas en Obama como un “cambio” en el que pueden “creer”. Como de costumbre, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se lleva las palmas. Un artículo del 30 de abril en su periódico Socialist Worker opina: “La discusión sobre una reforma migratoria realmente progresista debe comenzar por definir estratégicamente cómo detener la amenaza de Arizona y cómo obligar a Obama, que ha reconocido en repetidas ocasiones que el sistema no funciona, ¡a que detenga las deportaciones!” Esto, argumentan, “puede ganar tiempo para que el movimiento presione por leyes...que pongan por delante el interés de toda la clase obrera, tanto inmigrante como nativa”.
La cruda realidad es que el sistema capitalista está basado en la explotación brutal de todos los trabajadores; la clase dominante atiza las hostilidades raciales y étnicas para mantener dividida a la clase obrera y, de ese modo, asegurar una mayor extracción de ganancias. De igual modo que los trabajadores inmigrantes son traídos en tiempos de prosperidad económica como fuente de mano de obra barata, el actual incremento de los ataques contra los inmigrantes en todo el mundo está siendo exacerbado por la crisis económica global y el desempleo galopante que ésta trae como consecuencia. Como escribimos en la “Declaración de principios y algunos elementos de programa” de la Liga Comunista Internacional (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998):
“El capitalismo moderno, es decir, el imperialismo, que alcanza todas las regiones del planeta, en el curso de la lucha de clases y conforme la necesidad económica lo exige, introduce al proletariado por sus estratos más bajos nuevas fuentes de mano de obra más barata, principalmente inmigrantes de otras regiones del mundo, más pobres y menos desarrolladas; trabajadores con pocos derechos que son considerados más desechables en tiempos de contracción económica. Así, el capitalismo, en forma continua crea estratos diferentes entre los obreros; mientras, simultáneamente, amalgama obreros de muchas tierras diferentes. Por todos lados, los capitalistas, apoyados por oportunistas de la aristocracia obrera, intentan envenenar la conciencia de clase y la solidaridad entre los obreros, fomentando las divisiones religiosas, étnicas y nacionales. La lucha por la unidad y la integridad de la clase trabajadora en contra del chovinismo y el racismo es por lo tanto una tarea vital para la vanguardia del proletariado”.
Nosotros no procuramos ajustar el sistema capitalista recomendándole a la burguesía que adopte una política migratoria alternativa. Llamamos por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes como parte de nuestra lucha por elevar la conciencia y la solidaridad de clase en la clase obrera multirracial, preparándola para la batalla revolucionaria necesaria para dar fin al dominio de la clase capitalista. Una verdadera lucha a favor de los derechos de los inmigrantes en EE.UU. comenzará sólo cuando los trabajadores —blancos, negros, latinos y demás— combatan con base en sus intereses comunes como clase. Esto implica oponerse a todos los partidos políticos y las agencias estatales de la clase capitalista. Para desatar el poder social de la clase obrera multirracial será necesaria una lucha política contra los falsos dirigentes procapitalistas del movimiento obrero que han atado a la clase obrera a sus explotadores, particularmente a través del apoyo al Partido Demócrata.
Lugartenientes del capital en el movimiento obrero
Muchos de entre los 1.8 millones de miembros del Service Employees International Union (SEIU, Sindicato Internacional de Empleados de Servicios) son inmigrantes, y muchos de ellos han participado en combativas luchas para organizar sindicatos. Sin embargo, los líderes sindicales traicionan sus intereses. En un comunicado sobre la ley antiinmigrante de Arizona, Eliseo Medina, vicepresidente ejecutivo del SEIU, declaró:
“Esta ley radical contra la inmigración debe ser un despertador para el Congreso y la Casa Blanca. La inmigración es un problema nacional y necesita una solución nacional... Necesitamos políticas migratorias que eliminen la economía clandestina, insertando a los inmigrantes indocumentados en el sistema, de modo que paguen multas e impuestos atrasados, aprendan inglés y se vuelvan contribuyentes fiscales a nivel local, estatal y federal. Necesitamos una reforma que verdaderamente acabe con la inmigración ilegal y haga responsables a los patrones que han actuado mal, que han provocado la caída de los salarios y violado el derecho de todos los trabajadores a un lugar de trabajo seguro”.
De igual forma, un comunicado de Richard Trumka, presidente de la AFL-CIO, en oposición a la ley Arizona exigía que “nos enfoquemos más bien en una solución integral al sistema migratorio, que ha dejado de funcionar”.
El año pasado, la federación sindical “Cambiar para Ganar” del SEIU y la AFL-CIO emitieron una declaración conjunta por una “reforma migratoria integral”. Al adoptar la campaña del gobierno contra los trabajadores indocumentados, estos traidores sindicales sólo buscan maquillar sus métodos de represión. Para regular la inmigración, su “marco unificado” pide una “comisión independiente que evalúe y administre los futuros flujos” de trabajadores inmigrantes, dejando abierta la posibilidad de que ellos mismos participen en esta comisión como la policía sindical del estado capitalista. También exigen “un control operativo más racional de la frontera” y un “mecanismo seguro y efectivo para la autorización de trabajadores”.
Desde que llegó al poder, financiado por millones de dólares en contribuciones otorgadas por los jefes sindicales, el gobierno de Obama ha extendido los “mecanismos de autorización de trabajadores” como el programa E-Verify, diseñado para confirmar el estatus legal de los trabajadores comparando sus números de Seguridad Social con las bases de datos del gobierno. En un lugar de trabajo tras otro, estas auditorías han conducido a despidos masivos de trabajadores inmigrantes. El año pasado, 254 obreros, en su mayoría mujeres, en la planta de comida procesada Overhill Farms y otros mil 500 empleados del fabricante de ropa American Apparel, ambas empresas del área de Los Ángeles, fueron despedidos de sus empleos después de las llamadas “redadas de escritorio”. El gobierno de Obama se jacta de que, en su primer año, deportó un número récord de “ilegales”.
Este tipo de redadas son una invitación abierta a deshacerse de los activistas sindicales y otros “revoltosos”. En 2006, los patrones de la planta Smithfield, dedicada al procesamiento de carne de puerco, en Tar Heel, Carolina del Norte, trataron de detener una lucha por el reconocimiento del sindicato al despedir a 75 obreros cuyos datos “no correspondían”. Un paro de dos días que involucró tanto obreros negros y blancos como latinos obligó a que la compañía los reinstalara a todos. Los obreros ganaron su sindicato a fines de 2008, pero para entonces las redadas del ICE en el lugar de trabajo habían expulsado a un número significativo de obreros inmigrantes.
La batalla en Smithfield subraya la necesidad de una campaña masiva y combativa de organización sindical en todo el país y especialmente en el sur no sindicalizado. Sólo el 6.5 por ciento de los trabajadores en Arizona, un estado infame por su política de “derecho al trabajo”, están sindicalizados. Ahora, en respuesta a la nueva ley antiinmigrante, un artículo en el Phoenix Business Journal (30 de abril) informa que los representantes sindicales del SEIU “afirman que están viendo un incremento en las solicitudes de informes por parte de los trabajadores hispanos en Arizona que están preocupados por la nueva ley y por el potencial de más redadas e investigaciones policiacas en sus lugares de trabajo”. Enlistar a los trabajadores inmigrantes —muchos de los cuales tienen historias de lucha combativa en sus países de origen— en las primeras filas del movimiento obrero es una tarea urgente tanto para combatir la explotación de las capas más vulnerables de la población como para aplastar las leyes antisindicales del gobierno. Esto, a su vez, podría revertir el declive que por décadas han sufrido los sindicatos en este país. En vez de defender a la clase obrera en su conjunto o incluso a los propios miembros de sus sindicatos, la burocracia sindical adopta los intereses “nacionales” de los gobernantes capitalistas de EE.UU. como propios.
Los planes de “reforma migratoria” de los demócratas incluyen la institución de una tarjeta nacional de identificación biométrica para cada persona en Estados Unidos. Esto fortalecerá los poderes al estilo de un estado policiaco y el aparato represivo del estado capitalista, que ya han sido ampliamente incrementados bajo la llamada “guerra contra el terrorismo”. Bajo el programa de la Transportation Workers Identity Credential (TWIC, Credencial de Identidad de los Trabajadores del Transporte), se ha hecho obligatorio que cientos de miles de trabajadores portuarios tengan identificaciones biométricas de ese tipo. Para obtener una credencial TWIC, todos los trabajadores portuarios tuvieron que someterse a exhaustivas revisiones de antecedentes penales y migratorios. Para los trabajadores portuarios negros y latinos, que han sido uno de los principales blancos de la racista “guerra contra las drogas”, el hecho mismo de solicitar la credencial trajo consigo el riesgo de posiblemente ser deportados o perseguidos como una suerte de “fugitivos de la justicia”. Las solicitudes de decenas de miles de trabajadores portuarios fueron rechazadas, aunque algunos finalmente ganaron sus casos en apelación. Un número desconocido de estibadores y otros trabajadores portuarios han sido despedidos de forma permanente, etiquetados como un riesgo para la “seguridad nacional” por ofensas triviales como posesión de drogas con la “intención” de distribuir, o simplemente por ser inmigrantes “ilegales”.
En vez de luchar contra esta ley “antiterrorista”, la respuesta de los dirigentes del International Longshore and Warehouse Union (ILWU, Sindicato Internacional de Muelles y Almacenes) —que todavía es considerado ampliamente como un bastión de poder y combatividad obrera— ¡fue llamar por una implementación más expedita y “justa” del programa TWIC! Como escribimos en “Represión en el puerto por la ‘guerra contra el terrorismo’” (Workers Vanguard No. 936, 8 de mayo de 2009):
“Para que el ILWU y otros sindicatos de estibadores libren un verdadero combate contra la TWIC y las leyes racistas y antisindicales de la ‘guerra contra el terrorismo’, el evidente punto de partida debe ser la oposición al estado mismo que está aplicando estas leyes. Esto significa luchar por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes y luchar para sindicalizar a los trabajadores nacidos en el extranjero... En un país construido sobre la subyugación de los negros, en el que la reacción racista ha servido por mucho tiempo para apuntalar la explotación de la clase obrera en su conjunto, la lucha por la libertad de los negros está estrechamente ligada a la lucha por romper las cadenas de la esclavitud asalariada capitalista y las leyes y fuerzas estatales que la preservan. Pero para librar esa clase de lucha, los sindicatos deben estar dirigidos por otro tipo de dirección, una que esté basada en un programa de lucha de clases, en contraste con la de los falsos dirigentes actuales, cuyas políticas de colaboración de clases subordinan cada vez más a los sindicatos al estado capitalista”.
Cuando el ILWU acepta la TWIC, convirtiéndose en un auxiliar de la represión racista contra los camioneros portuarios; cuando los sindicatos automotrices presionan a favor de los esquemas patronales de rescate, comprometiéndose a reducir el costo del trabajo sindicalizado para competir con los bajos salarios y las horrendas condiciones de las plantas no sindicalizadas; cuando el poderoso sindicato de los Teamsters alega que debería prohibirse que los “inseguros” camioneros mexicanos manejen en las carreteras estadounidenses, los burócratas conservadores se alinean en contra de los intereses de clase básicos del proletariado internacional. Su máxima lealtad es con la rentabilidad capitalista en nombre de su propia clase dominante racista, cuyos beneficios supuestamente deberían “filtrarse hacia abajo”. Esto significa enfrentar a unos trabajadores con otros en una competencia por simples migajas, así como el incremento de la pobreza y el desempleo, particularmente entre las capas sociales más vulnerables.
Los derechos de los negros y los derechos de los inmigrantes
Una serie de políticos del Partido Demócrata, desde el gobierno de la ciudad de San Francisco hasta Al Sharpton en Nueva York, han llamado por un boicot económico contra Arizona, con la izquierda reformista, como el Workers World Party (Partido Mundo Obrero), a la cola ¡exigiendo que los inversionistas y los negocios capitalistas “retiren sus inversiones de ese estado policiaco tipo apartheid!” La última vez que se hicieron llamados a un boicot similar fue en respuesta a la negativa por parte del gobierno estatal de Arizona a reconocer el natalicio de Martin Luther King como día feriado oficial. Esta negativa, junto con la ley antiinmigrante al estilo del apartheid, captura un poco de la historia de Arizona. Esta historia, a su vez, es emblemática en términos de la opresión racial de los negros y la reacción antiinmigrante que están al centro de la preservación del capitalismo estadounidense.
Hasta la Guerra de 1846-48 entre México y Estados Unidos, Arizona, como la mayoría del suroeste, era parte de México. Fue la campaña de los esclavistas sureños por extender el sistema de esclavitud lo que en gran medida motivó la invasión de México en 1846, que resultó en el robo por parte de EE.UU. de la mitad del territorio de México. Hoy día, los latinos —en gran medida mexicanos o mexicoamericanos— conforman más del 30 por ciento de la población del estado. Aunque la gente negra constituye apenas el 4.2 por ciento de la población de Arizona, el estado ha sido por mucho tiempo bastión del racismo contra los negros. Barry Goldwater, cinco veces senador por Arizona y candidato republicano a la presidencia en 1964, votó contra el Civil Rights Act [Ley de los Derechos Civiles] de 1964. Durante décadas, Goldwater fue un ícono de la reacción de derecha contra los derechos de los negros, los sindicatos y todos y cada uno de los programas de asistencia social. En la década pasada, Arizona ha estado al frente de la reacción antiinmigrante, dando origen a las milicias vigilantes de los minutemen que patrullan las fronteras contra los “ilegales”.
Actualmente, Sharpton —un embaucador político que se movilizaba contra las tiendas de abarrotes propiedad de los coreanos en Brooklyn antes de convertirse en un político del Partido Demócrata más “respetable”— declara con bombo y platillo que “llevaremos Freedom Walkers [Caminantes de la Libertad] a Arizona, igual que los Freedom Riders [Viajeros de la Libertad] fueron al sur profundo hace 50 años” (New York Daily News, 26 de abril). Las valientes luchas por los derechos civiles de los años 60 llevaron a la eliminación de la segregación formal Jim Crow en el sur. Pero la premisa de la libertad negra fue traicionada por los dirigentes del movimiento por los derechos civiles, que ataron su destino al Partido Demócrata y fueron comprados a cambio de concesiones simbólicas y unas cuantas “caras negras en puestos elevados”. Hoy día, el objetivo de la referencia de Sharpton a estos heroicos viajeros de la libertad es reforzar el dominio del racista capitalismo estadounidense en su careta del Partido Demócrata.
Uno de los oradores principales en la manifestación de 50 mil personas a favor de los derechos de los inmigrantes que tuvo lugar en Los Ángeles el Primero de Mayo fue el alcalde demócrata de la ciudad, el latino Antonio Villaraigosa. Una pancarta decía: “Nosotros los latinos somos los judíos del siglo XXI”. Tan sólo dos semanas antes, una pandilla de nazis amantes de Hitler llevaron a cabo una manifestación antiinmigrante y a favor del odio racial en Los Ángeles para “recuperar el suroeste”. Centenares de policías de L.A., movilizados por la oficina del alcalde, los protegieron contra una protesta de unos mil antifascistas. Los falsos dirigentes sindicales, en una ciudad en la que los trabajadores inmigrantes han estado al frente de la organización sindical durante las dos décadas pasadas, hicieron caso omiso de esta letal provocación fascista. Los fascistas debieron haber sido detenidos por una combativa movilización de masas compuesta por trabajadores y oprimidos, dirigida por el movimiento obrero. La falta de acción sindical condujo a una derrota total para la clase obrera; se trata del fruto amargo de la lealtad de la burocracia sindical al Partido Demócrata.
La clase obrera necesita su propio partido, un partido obrero revolucionario multirracial. La Spartacist League/U.S. tiene como propósito forjar un partido así, que, a través de la educación y en el curso de agudas luchas de clase, logre concientizar a la clase obrera no sólo de su poder social, sino también de su interés histórico como sepulturero del dominio violento y depravado del imperialismo capitalista. Para construir un partido así en EE.UU., es crucial entender la relación inextricable entre la lucha por la emancipación del trabajo, la defensa de los derechos de los inmigrantes y la causa de la liberación negra. Cuando la riqueza de este país se encuentre en manos de la clase obrera que la produjo, empezaremos la construcción de una economía socialista planificada que proporcionará las bases materiales para la erradicación de la opresión negra. Un gobierno obrero, fundamentado en el programa del internacionalismo revolucionario, comenzará a hacer justicia ante los crímenes históricos del imperialismo estadounidense, por ejemplo, devolviéndole a México ciertas áreas predominantemente hispanoparlantes a lo largo de la frontera. Un gesto así sería el repudio más agudo posible de las políticas socialpatriotas del actual movimiento obrero estadounidense y una demostración concreta del programa internacionalista para aplastar el orden mundial imperialista.
Como escribimos en una declaración conjunta de 2006 entre la SL/U.S. y nuestros camaradas del Grupo Espartaquista de México (GEM), escrita para intervenir en las movilizaciones masivas a favor de los derechos de los inmigrantes que tuvieron lugar ese año: “La clase obrera multirracial estadounidense es potencialmente el aliado más poderoso de los obreros mexicanos. La SL/U.S. y el GEM están dedicados a forjar partidos obreros revolucionarios en ambos lados de la frontera como parte de la lucha por reforjar la IV Internacional de Trotsky, partido mundial de la revolución socialista”.■
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/32/arizona.html
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2016.06.03 14:00 ShaunaDorothy ¡Abajo la OTAN! ¡Por unos estados unidos socialistas de Europa! (27 de marzo de 2009)

https://archive.is/HNJlk
Espartaco No. 31 Primavera de 2009
Declaración de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista)
¡Abajo la OTAN!
¡Por unos estados unidos socialistas de Europa!
Esta introducción ha sido traducida de Workers Vanguard No. 934, 10 de abril de 2009.
La siguiente declaración fue emitida el 27 de marzo por el Comité Ejecutivo Internacional de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista). La declaración fue distribuida por nuestros camaradas de la Ligue trotskyste de France y el Spartakist-Arbeiterpartei Deutschlands [Partido Obrero Espartaquista de Alemania], secciones de la LCI, en protestas contra la OTAN en Estrasburgo, Francia. Fue también distribuida por la Spartacist League/Britain en la protesta contra el G-20 en Londres los días 1º y 2 de abril. Para proteger a los sanguinarios gobernantes imperialistas de la OTAN contra la justificada indignación, el centro de la ciudad de Estrasburgo fue puesto en estado de sitio armado desde días antes de la cumbre, mientras que en los suburbios, miles de manifestantes anti-OTAN provenientes de toda Europa fueron recibidos con un brutal terror policiaco. El 4 de abril unas 50 personas fueron heridas por los infames policías antimotines CRS de Francia. Los policías franceses siguieron la pauta de los policías londinenses, quie- nes habían reprimido brutalmente a las manifestaciones anteriores contra el G-20. El desenfrenado ataque policiaco en Londres condujo a la muerte de Ian Tomlinson, un hombre de 47 años de edad. Tres testigos dijeron al Guardian de Londres (7 de abril) que Tomlinson fue golpeado con una macana y lanzado al piso por un policía; su cabeza golpeó el pavimento. Más de 300 personas fueron arrestadas durante las protestas contra la OTAN. Al menos seis manifestantes ya han sido sentenciados a entre tres y seis meses de prisión por tribunales de Estrasburgo. Esta represión estatal tiene como blanco a todo el movimiento obrero. ¡Libertad a todos los manifestantes! ¡Abajo todos los cargos! ¡Por protestas obreras contra la represión estatal!
En su reunión de abril en Estrasburgo, Francia, el nuevo presidente estadounidense Barack Obama y los dirigentes de Francia, Alemania y otros países miembros de la OTAN celebrarán el 60 aniversario de esta alianza imperialista. La reunión tomará lugar en el contexto de las brutales, y aún en curso, ocupaciones neocoloniales de Irak y Afganistán, la reciente masacre de palestinos en Gaza y la creciente crisis económica mundial que amenaza el sustento de cientos de millones de personas. Casi 18 años después de la caída de la Unión Soviética, y a pesar de los incesantes mantras burgueses acerca de la superioridad del capitalismo, este sistema profundamente irracional está demostrando por sí mismo una vez más que Karl Marx tenía razón.
La única forma de escapar del callejón sin salida al que el capitalismo ha conducido a la humanidad es la revolución proletaria internacional que le arrebate las fuerzas productivas a una minoría explotadora y organice la sociedad sobre bases racionales. Se requiere del dominio obrero internacional para limpiar el desastre dejado por el imperialismo capitalista en decadencia y para sentar las bases de una sociedad comunista sin clases, en donde la escasez económica, la explotación, la opresión y la guerra sean reliquias de un pasado sumido en las tinieblas. El punto de partida es el entendimiento marxista de que la clase obrera no puede utilizar al estado capitalista para sus propios intereses; en cambio, ese estado debe ser destruido y remplazado por un estado obrero, la dictadura del proletariado.
Se espera que decenas de miles se manifiesten contra la cumbre de aniversario de la OTAN, y el estado burgués está preparándose para responder con la bota militar de la represión policiaca. Pero el objetivo de los organizadores de la protesta —que rechazan los objetivos del comunismo y la estrategia proletaria, revolucionaria e internacionalista necesaria para alcanzarlos— es presionar a los imperialistas para que efectúen pequeños “cambios” y puedan venderles mejor su sistema de explotación a los obreros y los oprimidos. Los socialdemócratas, los liberales “globalifóbicos” y los pacifistas burgueses empujan vetustos discursos sobre las “políticas de paz” y la “cooperación internacional” para engañar a las masas y favorecer los intereses de sus propias burguesías. Los anarquistas que están movilizándose para las manifestaciones —por ejemplo, con la consigna “Smash, we can!” [“¡Aplastémoslo, sí podemos!”]— no tienen nada que ofrecer más que la ilusión de “obligar” al desarme bajo el capitalismo.
El empuje hacia la guerra está inextricablemente enraizado en el sistema capitalista, como lo está el empuje a incrementar las ganancias. El imperialismo es la fase superior del capitalismo, marcado por la dominación del orbe por un pequeño club exclusivo de grandes potencias capitalistas que gobiernan sobre las naciones más débiles y dependientes. Durante el siglo pasado, en dos ocasiones la competencia imperialista por recursos, mercados y esferas de explotación estalló en guerras mundiales cataclísmicas. En 1915, en medio de la primera guerra interimperialista, el destacado dirigente bolchevique V.I. Lenin atacó a quienes difunden ilusiones en el capitalismo al predicar sobre la “paz en general”:
“Nada ciega más a los obreros, les inculca la falsa idea de que la contradicción entre el capitalismo y el socialismo es superficial; nada hay que encubra mejor la esclavitud capitalista. No; debemos utilizar el estado de ánimo favorable a la paz para explicar a las masas que los beneficios que esperan de ella son imposibles sin una serie de revoluciones.”
Guiados por este programa revolucionario, Lenin y los bolcheviques dirigieron la Revolución de Octubre de 1917, que derrocó al capitalismo y sacó a Rusia de la Primera Guerra Mundial.
La alianza bélica de la OTAN fue formada después de la Segunda Guerra Mundial —y de la victoria del Ejército Rojo soviético sobre el III Reich de Hitler— como parte de la campaña de los imperialistas para “echar atrás al comunismo”. Desde la Guerra de Corea en los años 50 hasta el golpe militar de 1980 en Turquía, puesto de avanzada de la OTAN, la cruzada antisoviética dirigida por EE.UU. fue sellada con la sangre de millones de obreros, izquierdistas y miembros de nacionalidades oprimidas. El orden mundial imperialista de hoy en día ha sido moldeado por la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética en 1991-92. Ésta fue una derrota histórica para las masas obreras internacionalmente, especialmente para las poblaciones de la antigua Unión Soviética, Europa Oriental y la ex RDA, que han enfrentado un empobrecimiento masivo. La restauración capitalista vino acompañada de masacres comunalistas y derramamiento fratricida de sangre, y dio impulso a éstos, como pudo verse de manera más reciente con la guerra entre Rusia y Georgia, estado cliente de EE.UU. El colapso de la URSS alentó los apetitos de los imperialistas de pisotear al mundo entero con impunidad. Los catastróficos resultados de la contrarrevolución subrayan la importancia vital que tiene hoy en día la defensa militar incondicional de China, el más poderoso de los estados obreros burocráticamente deformados que aún existen, y los demás países donde ha sido derrocado el yugo capitalista: Cuba, Corea del Norte y Vietnam. Llamamos por la revolución política proletaria para remplazar a las burocracias estalinistas parasitarias con regímenes basados en la democracia obrera y el internacionalismo bolchevique.
Barack Obama: Comandante en jefe del racista imperialismo estadounidense
Hoy en día, es necesario reafirmar el entendimiento elemental de que el presidente del estado capitalista estadounidense es el enemigo de clase de los obreros y los oprimidos del mundo, particularmente del proletariado estadounidense, de los inmigrantes y de la especialmente oprimida población negra. Aunque la decisión de cerrar Guantánamo (en el lapso de un año) y de considerar la liberación de algunos detenidos fue presentada con bombo y platillo, Obama ha endosado la detención indefinida, que trae a la mente las dictaduras de estado policiaco, y, en general, está decidido a continuar la “guerra contra el terrorismo” de Bush. En esto, está completamente de acuerdo con los gobernantes europeos, que simplemente querían darle una ligera fachada “humanitaria” a esta cruzada, que ha sido utilizada por todos los gobiernos imperialistas para fortalecer la represión estatal contra las minorías oprimidas y la clase obrera y para justificar ideológicamente las depredaciones imperialistas. EE.UU., la ONU y la UE han aplicado sanciones contra Irán y continúan amenazándolo por su programa nuclear. No podría quedar más claro que Irán necesita armas nucleares para refrenar un ataque imperialista.
Mientras el imperialismo estadounidense busca una “estrategia de salida” del atolladero en el devastado Irak, Afganistán ha pasado a ser el centro de atención bajo Obama. Allí, una fuerza de ocupación de la OTAN de 68 mil tropas, incluyen- do un contingente no estadounidense de 32 mil, continúa su octavo año de devastación del país. Obama hizo su campaña y asumió la presidencia bajo la promesa de reducir los niveles de tropas estadounidenses en Irak para dedicarse a lo que un sector significativo de la burguesía estadounidense considera objetivos más estratégicos. Ahora mismo, está haciendo precisamente eso con el envío de 17 mil tropas estadounidenses adicionales a Afganistán y con una escalada de los asesinos bombardeos estadounidenses contra aldeas del vecino Pakistán. Durante años, EE.UU. sostuvo un régimen dictatorial tras otro en Islamabad, favoreciendo al mismo tiempo el crecimiento de las fuerzas fundamentalistas islámicas apoyadas por el ejército pakistaní. Ahora este país, inestable y armado nuclearmente, podría comenzar a desmoronarse bajo el impacto de la extensión de la guerra afgana por parte de Obama y la presión estadounidense sobre el ejército pakistaní para que expulse al Talibán y sus aliados de las áreas tribales que hacen frontera con Afganistán.
La escalada militar toma lugar en el contexto del desplome que está sufriendo la base económica del imperialismo estadounidense y que ha adquirido proporciones internacionales. La contradicción entre el avasallador poderío militar del imperialismo estadounidense y su debilitada posición económica es la causa del incremento en la irracionalidad y la agresividad de los gobernantes estadounidenses. Éstos ven la presidencia de Obama como su mejor apuesta para reafirmar su posición dominante en esta situación. Haciendo su parte, la izquierda reformista en EE.UU. adoptó la perspectiva de “cualquiera menos Bush”. Tras la victoria de Obama no cabían en sí, como ejemplificó el Workers World Party [Partido Mundo Obrero] al afirmar efusivamente en su periódico del 20 de noviembre de 2008 que: “Como comunistas y revolucionarios nos sumamos a la alegría de los oprimidos y demás progresistas que se reúnen en celebración desde Harlem hasta Colombia y de Japón hasta Kenia con la elección de Obama.”
En aguda contraposición a este grotesco entusiasmo con el nuevo comandante en jefe del bañado en sangre imperialismo estadounidense, la Spartacist League/U.S., sección de la Liga Comunista Internacional (LCI), se opuso por principio a cualquier tipo de apoyo a Obama y todos los demás políticos burgueses, luchando para que los obreros, los jóvenes y los oprimidos rompan con las ilusiones en el Partido Demócrata capitalista y para forjar el partido obrero revolucionario multirracial que se necesita para barrer con el imperialismo estadounidense. Nuestra sección estadounidense dijo la verdad sobre el significado de la presidencia de Obama al escribir inmediatamente después de las elecciones:
“Desde el punto de vista de la clase obrera internacional y de los oprimidos, no hay nada que celebrar en la victoria de Obama, y sí mucho que temer. El entusiasmo entre grandes sectores de la burguesía, por otra parte, está justificado. Después de casi ocho años de uno de los regímenes más incompetentes y ampliamente despreciados de la historia reciente de EE.UU., ahora tienen en Obama un rostro más racional que darle a su sistema brutal e irracional. Obama también ha inspirado ilusiones en los adornos de la democracia burguesa, el recurso a través del cual los capitalistas disfrazan su dominio con la apariencia de un mandato popular. En el extranjero, Obama proporciona una invaluable cirugía plástica al imperialismo estadounidense, principal enemigo de los trabajadores del mundo.”
—Workers Vanguard No. 925, 21 de noviembre de 2008
Los reformistas europeos apoyan a sus propios gobernantes imperialistas
Por su parte, los reformistas europeos también celebran la victoria de Obama en nombre de la política burguesa del “mal menor”. Su visión del gobierno de Obama, a través del lente de sus propios explotadores capitalistas, es que éste será más razonable y “multilateral” que el de su antecesor. De ese modo, Gregor Gysi, Oskar Lafontaine y Lothar Bisky, dirigentes del partido socialdemócrata Die Linke [La Izquierda] en Alemania enviaron a Obama sus “más sentidas felicitaciones”: “La lucha mundial para eliminar la pobreza, para dar a los conflictos una resolución pacífica, contra la catástrofe ambiental, y actualmente contra la crisis financiera internacional más severa en 80 años requiere de la estrecha cooperación y colaboración de la comunidad de estados sobre la base del dominio del derecho internacional” (5 de noviembre de 2008).
Desde la “extrema izquierda”, se unió al coro Alain Krivine, dirigente de la Ligue communiste révolutionnaire (LCR, Liga Comunista Revolucionaria), la sección francesa del falso trotskista “Secretariado Unificado”, que desde entonces se ha liquidado en su propia creación, el abiertamente socialdemócrata Nuevo Partido Anticapitalista (NPA). Aunque admite que Obama es un “defensor del capitalismo”, Krivine escribió entusiastamente en la edición del 22 de enero de Rouge, periódico de la LCR: “Su popularidad y las esperanzas que ha levantado están al nivel del descrédito, el disgusto incluso, que ha dejado la política de Bush. No escondamos entonces nuestro placer al ver al fin una condena total de la que fue una de las presidencias más reaccionarias de Estados Unidos. Más vale tarde que nunca.”
Como subrayan todos estos tributos al nuevo policía supremo del imperialismo estadounidense, la oposición de los reformistas a ciertas políticas de EE.UU. y la OTAN, como la invasión de Irak en 2003 o el envío de más tropas a Afganistán hoy en día, nada tiene que ver con la oposición al sistema imperialista. En cambio, consideran que políticas como éstas atentan contra los “intereses nacionales” de sus propios países capitalistas, que ellos sienten estarían mejor protegidos a través de un mayor grado de independencia respecto de la OTAN dominada por EE.UU., por ejemplo, a través de un eje capitalista franco-germano-ruso como el que promueve Lafontaine. La exigencia central del NPA francés, al movilizarse para la manifestación de Estrasburgo, es que “Francia debería renunciar a su integración en el comando militar de la OTAN”, mientras que grupos reformistas en Alemania, especialmente el Partido Comunista (DKP), junge Welt y los remanentes estalinistas alrededor de la Plataforma Comunista de Die Linke, hacen campaña para que el imperialismo alemán “abandone la OTAN”.
A finales de 2002, la LCR, la italiana Rifondazione Comunista [Refundación Comunista] y los británicos Socialist Workers Party [Partido Obrero Socialista] y Workers Power [Poder Obrero] se unieron para firmar un llamado “A todos los ciudadanos de Europa y todos sus representantes”: “Quienes muestren solidaridad con el pueblo de Irak no serán escuchados en la Casa Blanca. Pero tenemos la oportunidad de influenciar a los gobiernos europeos —muchos de los cuales se han opuesto a la guerra—. Llamamos a todos los jefes de estado europeos a que se opongan públicamente a esta guerra, tenga o no el respaldo de la ONU, y a que exijan que George Bush abandone sus planes de guerra.” ¡Qué encubrimiento de la burguesía alemana de Auschwitz, de los imperialistas franceses que bañaron en sangre a Argelia, de los ocupantes británicos de Irlanda del Norte y de los carniceros italianos de Etiopía! La única razón por la que los imperialistas europeos sienten actualmente mayores reservas para embarcarse en sus propias aventuras imperialistas en el extranjero es porque su poder militar es enormemente inferior al de EE.UU.
Este rastrero llamado otorgó amnistía a los gobiernos europeos que estaban metidos hasta el cuello en la “guerra contra el terrorismo” y las ocupaciones de Afganistán y los Balcanes. Constituyó una ayuda objetiva para los masivos ataques racistas y antiobreros llevados a cabo en casa por estos mismos gobiernos capitalistas. Ahora que Obama es presidente, los reformistas europeos parecen creer que sus gobernantes “serán escuchados en la Casa Blanca” —si tan sólo se aplica suficiente “presión de las masas”—.
En la antesala de la guerra aérea de 1999 contra Serbia y las invasiones de Afganistán en 2001 e Irak en 2003, en la LCI estuvimos por la defensa militar de esos países contra el ataque imperialista sin dar ningún tipo de apoyo político a los degolladores reaccionarios antimujer del Talibán o a las sangrientas dictaduras capitalistas de Saddam Hussein y Slobodan Milosevic. Nos opusimos al bloqueo hambreador de las Naciones Unidas contra Irak y a otras sanciones imperialistas de la ONU. Subrayamos que cada victoria de los imperialistas en sus aventuras militares alienta más guerras de depredación y que cada retroceso sirve para auxiliar la lucha de los trabajadores y los oprimidos en todo el mundo. Llamamos por el retiro inmediato e incondicional de todas las fuerzas de EE.UU., la OTAN, la UE y la ONU de Irak, Afganistán, Pakistán, el Medio Oriente, Asia Central y los Balcanes. El principal medio para defender a las víctimas de la opresión neocolonial contra el abrumador poderío militar del imperialismo estadounidense y sus aliados de la OTAN es la lucha de clases internacional, especialmente por parte del proletariado multirracial estadounidense y sus hermanos de clase en Europa, Japón y otros lugares.
El socialchovinismo y la postración de los reformistas frente a los gobernantes imperialistas en términos de política exterior encuentran su equivalente “en casa” en su apoyo a la colaboración de clases y el proteccionismo. La crisis económica mundial está haciendo trizas las ilusiones de que puede haber una unidad continua entre los imperialistas, ya sea al interior de Europa o entre Europa y EE.UU. Mientras tanto, los imperialistas de Europa Occidental les han dicho a sus burguesías clientes en Europa Oriental que se vayan al demonio. Y, como siempre, los lugartenientes obreros del capitalismo se mantienen firmes junto a sus “propios” explotadores. En Alemania, el SPD, Die Linke y la burocracia sindical hacen campaña para que la manufacturera automotriz Opel, actualmente propiedad de General Motors, “vuelva a ser alemana”. En Gran Bretaña, las burocracias sindicales de Unite y GMB apoyaron en febrero huelgas de trabajadores de la construcción que exigían “empleos británicos para los trabajadores británicos”, una consigna largamente asociada con los fascistas (que participaron en mítines de huelguistas) y recientemente usada por el primer ministro laborista Gordon Brown. De forma escandalosa, la sección británica del seudotrotskista Comité por una Internacional Obrera, bajo la dirección de Peter Taaffe, justificó y ayudó a dirigir estas huelgas reaccionarias.
El movimiento obrero tiene un interés vital en defender a los obreros extranjeros, luchar por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes y movilizarse contra el terror racista y los ataques contra los derechos democráticos. La lógica del reformismo es inherentemente nacionalista; divide a la clase obrera sobre líneas nacionales, étnicas y raciales en una riña por las pocas migajas que los capitalistas están dispuestos a arrojarles a sus esclavos asalariados. Para romper con este juego en donde sólo se pierde se necesita un programa de lucha de clases internacional contra el enemigo capitalista común. Como escribió en 1934 León Trotsky, codirigente junto con V.I. Lenin de la Revolución de Octubre:
“Sólo el partido que ya en época de paz luchó irreconciliablemente contra el estado nacional puede no atarse a éste durante la guerra, puede seguir el mapa de la lucha de clases y no el de las batallas bélicas. La vanguardia proletaria únicamente se volverá invulnerable a toda suerte de patriotismo nacional si comprende plenamente el rol objetivamente reaccionario del estado imperialista. Esto significa que sólo se puede romper con la ideología y la política de la ‘defensa nacional’ desde la perspectiva de la revolución proletaria internacional.”
—“La guerra y la Cuarta Internacional”
En este espíritu luchamos por que la clase obrera entienda la necesidad de echar abajo la racista “Fortaleza Europa” y la Unión Europea capitalista a través de la revolución obrera. La UE es una alianza reaccionaria y antiobrera centrada en las principales potencias imperialistas europeas, que buscan mejorar su posición competitiva contra sus rivales estadounidense y japonés. ¡Por unos estados unidos socialistas de Europa y una economía socialista planificada internacional!
¡Por nuevas revoluciones de Octubre alrededor del mundo!
En los años 80, Afganistán estaba también al centro de la campaña bélica de los imperialistas de la OTAN. A finales de 1979, el Ejército Rojo soviético intervino en Afganistán después de repetidas solicitudes del régimen nacionalista modernizante del PDPA, que trató de introducir reformas sociales mínimas y enfrentó una yihad (guerra santa) respaldada por EE.UU. y dirigida por terratenientes reaccionarios, jefes tribales y mullahs. Los imperialistas estadounidenses tomaron la intervención soviética como pretexto para una renovada cruzada antisoviética, y entrenaron y financiaron masivamente a los reaccionarios muyajedín —principalmente a través de la acción del ejército pakistaní y su Inter-Services Intelligence (inteligencia pakistaní)— para matar a soldados soviéticos. El Talibán y Al Qaeda son monstruos de Frankenstein que se han vuelto contra sus antiguos amos imperialistas.
La intervención soviética fue progresista sin ambigüedades, lo cual subraya el entendimiento trotskista de que, a pesar de su degeneración bajo una casta burocrática estalinista, la Unión Soviética seguía siendo un estado obrero que encarnaba las conquistas históricas de la Revolución de Octubre, centralmente la economía planificada y la propiedad colectivizada. Éstas eran conquistas enormes, no en poca medida para las mujeres y los pueblos históricamente musulmanes del Asia Central soviética. Durante la intervención soviética, voluntarias afganas en las milicias lucharon armas en mano contra los degolladores muyajedín respaldados por la CIA por el derecho básico de no usar la burka y de no ser vendidas como ganado. La tendencia espartaquista internacional, ahora la LCI, dijo “¡Viva el Ejército Rojo en Afganistán!” y llamó por la extensión de las conquistas sociales de Octubre a todos los pueblos afganos.
Del otro lado, a los muyajedín y los imperialistas se unió el grueso de la izquierda reformista internacional, que se sumó a sus amos exigiendo a gritos el retiro de las fuerzas soviéticas. Nosotros, los trotskistas de la LCI, fuimos únicos en luchar invariablemente contra la contrarrevolución, desde Berlín Oriental hasta Moscú, procurando movilizar sobre estas bases a las masas obreras para barrer con la entreguista burocracia estalinista y establecer el dominio de los consejos obreros. En esto, nos guiaba el mismo programa revolucionario internacionalista con el que luchamos hoy día para forjar partidos obreros revolucionarios que constituyan secciones de una IV Internacional reforjada, partido mundial de la revolución socialista. El camino de la revolución proletaria internacional es la única alternativa a la destrucción de la humanidad por parte del imperialismo. ¡Abajo el imperialismo! ¡Por nuevas revoluciones de Octubre en todo el mundo!
—Comité Ejecutivo Internacional de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista)
27 de marzo de 2009
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/31/otan.html
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